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El Congreso Europeo de Jóvenes Adventistas (AYC) ofreció a los jóvenes no solo la oportunidad de cantar con el corazón, guiados por un equipo cosmopolita y extraordinariamente talentoso de músicos, o de aprender de teólogos y predicadores internacionales del calibre de Ivana Méndez y Damian Chandler, sino también —redoble de tambores— de leer un buen libro físico, a la antigua usanza.

Quizás no sería de esperar que los libros impresos fueran populares entre la Generación Z y los millennials, dos generaciones que han crecido rodeadas de pantallas y con acceso casi ilimitado a contenido digital. Sin embargo, los libros físicos están encontrando su camino de vuelta a las manos de los jóvenes lectores. Para algunos, el atractivo es precisamente lo que la vida digital no ofrece: un descanso de las notificaciones, el desplazamiento constante y las pantallas brillantes.

El regreso al papel forma parte de un interés más amplio por experiencias más intencionales y fuera de línea. La preocupación por la fatiga de pantalla, junto con una creciente conciencia sobre cómo las plataformas digitales recopilan y usan los datos personales, también ha llevado a algunos jóvenes a reconsiderar cómo y dónde consumen información.

ENCUENTROS CON AUTORES EN EL AYC

Para satisfacer este apetito por algo tangible, tanto Safeliz, la editorial adventista española, como Stanborough Press, con sede en el Reino Unido, tuvieron stands en la sala de exposiciones del AYC. Las editoriales también organizaron sesiones de firma de libros, donde los asistentes pudieron hacer preguntas personales sobre temas como el duelo y el liderazgo directamente a los autores, convirtiendo lo que podría haber sido una simple transacción en una oportunidad de conexión analógica.

En un encuentro con el teólogo alemán Frank Hasel, los jóvenes preguntaron sobre el duelo, la gracia y la gratitud, temas que explora en su último libro, «Love Is: A Journey of Grief, Grace and Gratitude» (Safeliz).

Después, el viernes 8 de agosto, el pastor inglés David Neal recibió preguntas sobre liderazgo bíblico y firmó ejemplares del libro que coescribió, «Today’s Leader: 50 Timeless Leadership Principles» (Stanborough Press). Para Neal, la confianza y la integridad están siempre en el núcleo del liderazgo, pero especialmente al conectar con los jóvenes adultos.

«El liderazgo nunca se trata simplemente de ocupar un puesto o llevar un título. Se trata de reflejar el carácter de Cristo… Por lo que he visto aquí en el AYC, los jóvenes adultos de hoy quieren a alguien en quien puedan confiar. Como han crecido en un mundo donde la confianza es frágil, valoran la autenticidad. En Jesús encuentran a alguien en quien realmente pueden confiar y a quien pueden seguir», dijo.

UNA GENERACIÓN POSDIGITAL DE LECTORES

Pero ¿qué atrae de nuevo al papel a jóvenes que han crecido en un mundo digital? En el AYC, las respuestas fueron tan variadas como los propios lectores.

«Había muchos libros que no había visto en mi iglesia porque no están traducidos. Así que estaba muy contenta de conseguir algunos», compartió Timi Bahun, que viajó al AYC desde Eslovenia y pasó tiempo en los stands de libros.

Para Bahun, el atractivo también fue práctico: «Se siente mejor tener un libro físico; la luz de la pantalla no es buena, especialmente cuando te despiertas o vas a dormir, y esos son los momentos en los que suelo leer».

Para otros, la elección del formato viene marcada por la accesibilidad. Alīna Vanaga, de Letonia, compartió: «Tengo dificultades para leer porque tengo dislexia, así que personalmente prefiero el formato audio». A pesar de ello, visitó los stands de libros de la sala de exposiciones porque quería añadir una Biblia en inglés a su colección, una que fuera cómoda de leer, ya que el tamaño de la fuente y el espaciado pueden facilitar un poco la lectura y el procesamiento del texto.

«Cuando la leo, disfruto no solo de la Palabra de Dios, sino también de todo el proceso en sí. La sensación de tocar la Biblia, el olor de las páginas y pasarlas una a una. Este proceso es especial y personal para mí. Nunca siento una conexión tan profunda [con Dios] como cuando leo la Biblia», añadió.

Para Roberts Geide, de Letonia, la elección es aún más directa: «Prefiero los libros físicos porque no me siento mal después de leer durante varias horas. También prefiero leer sin que me interrumpan las notificaciones».

Para Neal, el entusiasmo en torno a los libros físicos también dice algo sobre la forma en que los jóvenes están eligiendo hacer tiempo para relacionarse con las ideas. «En mi mundo, leer un libro impreso consiste en hacer espacio en el tiempo para pensar y reflexionar. Es donde obtengo ideas, donde mi mente se estira. Es mi lugar de pensar. Ver a los jóvenes también relacionarse con los libros es inspirador», concluyó.

Artículo original de Vanesa Pizzuto, publicado en EUD News.

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