De acuerdo con las estadísticas del Sistema de Gestión de Miembros de la Iglesia Adventista en Sudamérica (ACMS), el segundo medio por el cual una persona entra en contacto con la denominación es a través de amigos y conocidos, precedido únicamente por la familia.
Cuando se les preguntó cómo estudiaron la Biblia antes de tomar la decisión de bautizarse, el 29 % afirmó que recibió un estudio bíblico individual, en el que el pastor o un miembro de la iglesia brinda acompañamiento y responde las dudas sobre cada tema.
Entre todas las formas de presentarle a Dios a alguien e incentivarlo a convertirse en miembro de la Iglesia Adventista, se destaca un detalle: el desarrollo de un vínculo verdadero.
UNA INVITACIÓN CON PROPÓSITO
Maria Fernanda Araldi es una prueba viva de estos datos. Ella creció en un contexto familiar adventista, pero ya no asistía a la iglesia, pues se sentía fuera de lugar y también estudiaba los sábados. Hasta que, en 2025, recibió la invitación de su amiga Débora Araújo para participar del Grupo Pequeño que ella lideraba.
Algunos meses después, comenzó el período de Misión Caleb, un proyecto anual de evangelismo realizado por jóvenes en lugares sin presencia adventista durante las vacaciones académicas. Uno de sus objetivos era visitar a miembros alejados para invitarlos a asistir nuevamente a la iglesia.
Débora se acordó de Maria Fernanda y los jóvenes fueron hasta su casa para entregarle una pizza a la que le faltaba una porción, con la frase «La porción que falta eres tú». Junto con la comida, también recibió un mensaje que conserva hasta hoy.
«¡Maria, eres muy especial! Que el Señor conduzca cada detalle de tu historia. Que tu vida siempre esté repleta de amor, bondad y alegría de Dios».
«Cuando Misión Caleb llegó hasta mí, sentí que era una confirmación del Señor para que regresara a Él», relata la joven.
LA IMPORTANCIA DE LA AMISTAD
Maria Fernanda relata que las amistades fueron un factor muy importante para que se sintiera cómoda en la iglesia. «Tener amigos que comparten la misma fe, que te reciben y te hacen sentir parte, hace que, como consecuencia, sientas más alegría al asistir a la casa de Dios», cuenta.
Actualmente, participa en el Ministerio Joven de su iglesia y forma parte activa de un Grupo Pequeño, donde aprende más sobre las historias bíblicas y comparte experiencias con los jóvenes de la comunidad. Maria Fernanda decidió entregar su vida a Dios y será bautizada en agosto.
Maria afirma que, aunque la salvación es individual, el camino al cielo puede recorrerse en compañía, con amigos que también te guían hacia allí. «Las amistades no son el motivo principal para ir a la casa de Dios, pero hacen toda la diferencia», concluye.
DEL VOLUNTARIADO A LA IGLESIA
Nelly Abanto también es testigo de cómo Dios obra a través de las amistades. En 2017, recibió la invitación de Olenka Panta para trabajar como voluntaria en la Agencia Adventista de Desarrollo y Recursos Asistenciales (ADRA), ayudando a familias afectadas por el fenómeno de El Niño, en Perú.
Con el paso del tiempo, las dos se hicieron más cercanas y Nelly percibió que, a pesar de las dificultades de la vida y del trabajo, su amiga reaccionaba con mucha serenidad. La joven comenzó a plantearse diversas interrogantes sobre la fe y a compartir más acerca de sus dilemas personales.
En ese momento, Olenka vio la oportunidad de ofrecerle un estudio bíblico e invitarla a ir a la iglesia. Formaron un grupo de cinco personas interesadas en aprender más acerca de la Biblia.
«Cuando confiamos en el Señor, sentimos una alegría y una paz muy grandes; cuando las demás personas lo ven, también quieren sentirlo», declara Olenka.
REFLEJO DE JESÚS
Nelly recuerda que lo que más le llamó la atención fue lo accesibles y amables que eran las personas. «Estaban genuinamente interesadas en ayudar, en verme acercarme a Dios y en asegurarse de que me sintiera bien en la iglesia. Eso realmente revelaba el carácter de Dios en ellas», explica.
Como cristiana, Olenka entiende que tiene una misión que cumplir, principalmente entre sus amigos más cercanos. «Si Dios puso a esa persona cerca de mí y ella no conoce la Verdad, yo le hablo. Oro y le cuento acerca de esta esperanza de la mejor manera posible. Si no la acepta, está bien, pero yo hice mi parte», explica.
EL PAPEL DEL CRISTIANO
«Creo que hoy no estaría en la iglesia si no fuera por Olenka, pues ella fue muy perseverante. Fue la amiga que me tomó de la mano y me guio durante todo el comienzo de mi experiencia en la iglesia», destaca Nelly.
Algunos años después del bautismo de Nelly, ella y Olenka tuvieron la oportunidad de estudiar la Biblia con Luis, quien en ese entonces era novio de Nelly y actualmente es su esposo. Por medio de este estudio bíblico, la joven pudo compartir la esperanza que ella también había encontrado.
Según Olenka, la responsabilidad aumenta cuando se comprende el verdadero papel del cristiano: «Si realmente quieres predicar el evangelio, debes ser responsable con tus acciones, con tu disciplina en la iglesia y con el estudio de la Biblia, para que también puedas ser responsable por las personas que el Señor pone en tus manos», finaliza.
Artículo original de Júlia Lima, publicado en Noticias Adventistas — Sudamérica.


