LECCIÓN 8 PARA EL 22 DE AGOSTO DE 2026: EL PODER DE LA RESURRECCIÓN DE CRISTO
Según la filosofía griega —basada en las teorías platónicas— el cuerpo, esencialmente malo, es tan solo la cárcel de un alma inmortal. Con este pensamiento, ¿qué sentido tenía la resurrección del cuerpo para los griegos o los romanos?
Por esta razón, un sector de la iglesia de Corinto rechazaba la existencia de la resurrección. Pablo aborda este problema en el capítulo quince de su primera carta a los corintios.
No es un asunto baladí. La resurrección está íntimamente ligada a la salvación. Si no hay resurrección… ¿tiene sentido la predicación del evangelio?
A. LA RESURRECCIÓN DE JESÚS
¿Fue la resurrección un hecho histórico? (1ª de Corintios 15:1-11)
- Antes de abordar las dudas que los corintios tenían sobre la resurrección, Pablo les recuerda cómo actúa el evangelio (1 Co. 15:1-2): se predica → es recibido → se persevera en él → se obtiene la salvación.
- ¿Y en qué consiste el evangelio que se predica? (1 Co. 15:3-4): Cristo murió por nuestros pecados → Cristo fue sepultado → Cristo resucitó al tercer día.
- ¿Y cómo sabemos que la resurrección fue un hecho histórico? ¿Quiénes vieron a Jesús resucitado? (1 Co. 15:5-8): Pedro y los doce → más de 500 hermanos → Jacobo y los apóstoles → Pablo «el abortivo».
- Pablo deja claro que el evangelio es la obra de Dios realizada «conforme a las Escrituras». Es decir, es un plan predicho de antemano, en el cual la resurrección juega un papel fundamental. ¿Alguien tiene dudas? ¡Que pregunte a los testigos que aún estaban vivos en esos momentos!
B. LAS CONSECUENCIAS DE LA RESURRECCIÓN DE JESÚS
¿Y si Cristo no hubiese resucitado? (1ª de Corintios 15:12-19)
- Negar la posibilidad de la resurrección genera una inconsistencia con la fe cristiana, ya que «si no hay resurrección de muertos, tampoco Cristo resucitó» (1 Co. 15:12-13). Y si Jesús no resucitó:
- La predicación del evangelio es vana [vacía de sentido] (1 Co. 15:14a).
- Nuestra fe es vana [vacía de sentido] (1 Co. 15:14b) [inútil] (1 Co. 15:17a).
- Somos falsos testigos (1 Co. 15:15).
- Todavía estamos en nuestros pecados (1 Co. 15:17b).
- Los que han muerto ya no volverán a la vida (1 Co. 15:18).
- Sin la resurrección, Jesús es solo un hombre justo asesinado sin motivo, pero incapaz de salvar. «Pero lo cierto es que Cristo ha resucitado» (1 Co. 15:20a DHHe). Tenemos un Salvador vivo.
- Por esta razón, el evangelio tiene sentido; también nuestra fe; somos testigos fieles; nuestros pecados están perdonados; y los muertos en Cristo volverán a vivir.
¿Qué garantiza la resurrección? (1ª de Corintios 15:20-34)
- El primer hecho que queda garantizado por la resurrección de Jesús es que los que hayamos aceptado el plan de salvación —desde Adán hasta el fin del mundo—, si morimos, volveremos a vivir (1 Co. 15:20-23).
- ¿Qué ocurrirá después de nuestra resurrección? Al derrotar a la muerte, Jesús habrá vencido a todos sus enemigos (1 Co. 15:25-26). Luego, Jesús someterá todo al Padre, «para que Dios sea todo en todos» (1 Co. 15:24, 28).
- Además de estas garantías futuras, Pablo nos da dos garantías que afectan a nuestra vida diaria:
- Vale la pena predicar el evangelio, aunque esto implique sufrimientos o peligros (1 Co. 15:30-32).
- Vale la pena vivir una vida coherente con los principios bíblicos (1 Co. 15:33-34).
C. NUESTRA RESURRECCIÓN
¿Con qué cuerpo resucitaremos? (1ª de Corintios 15:35-49)
- Pablo usa cuatro analogías para explicar la diferencia entre nuestro cuerpo actual y el cuerpo resucitado:
- Cuerpos vegetales (1 Co. 15:35-38): se siembra una semilla; se cosecha un cereal; Dios da a cada vegetal el cuerpo que Él quiere.
- Cuerpos físicos (1 Co. 15:39): cuerpo de hombres; cuerpo de animales; cuerpo de peces; cuerpo de aves.
- Cuerpos celestiales (1 Co. 15:40-41): la gloria del sol; la gloria de la luna; la gloria de las estrellas; cada uno, su gloria (brillo).
- ¿Qué diferencia hay entre el cuerpo actual y el resucitado? (1 Co. 15:42-44)
- Cuerpo actual: corrupto; deshonroso; débil; animal.
- Cuerpo resucitado: incorrupto; glorioso; poderoso; espiritual.
- Adán tuvo un cuerpo terrenal, el segundo Adán [Jesús] uno celestial. En la resurrección, nuestro cuerpo será transformado a la semejanza del cuerpo de Cristo, es decir, incorruptible, glorioso, poderoso, espiritual, celestial (1 Co. 15:45-49).
¿Cuándo resucitaremos? (1ª de Corintios 15:50-58)
- Antes de determinar el momento de la resurrección y lo que ocurrirá con nuestros cuerpos en ese momento, Pablo indica que «la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios» (1 Co. 15:50). ¿Significa esto que no tendremos un cuerpo físico tras la resurrección?
- La expresión «carne y sangre» siempre se usa como sinónimo de «persona» (Mt. 16:17; Gál. 1:16; Ef. 6:12; Heb. 2:14). Pablo está haciendo aquí un paralelismo: habitantes de la Tierra = corrupción; habitantes del Cielo = incorrupción. Aquí tenemos un cuerpo que se corrompe y que, por lo tanto, no lo podremos llevar al Cielo.
- En la Segunda Venida, el cuerpo que se ha corrompido se transformará en un cuerpo incorruptible, igual al cuerpo con el que Jesús resucitó (1 Co. 15:51-55; Lc. 24:36-40).
- Para los que duermen en Jesús, la sensación será que ha pasado solo un instante. Hace un segundo sintieron el frío de la muerte, ahora ya están viendo a Jesús viniendo (1 Co. 15:52).
PARA MEDITAR
«La resurrección de Jesús fue una muestra de la resurrección final de todos los que duermen con él. El cuerpo resucitado del Salvador, su semblante, el acento de su voz, eran familiares a sus seguidores. De la misma manera se levantarán los que duermen en Jesús. Conoceremos a nuestros amigos del mismo modo como los discípulos conocieron a Jesús. Pueden haber estado deformados, enfermos o desfigurados en esta vida mortal; no obstante, en su cuerpo resucitado y glorificado se conservará perfectamente su identidad individual y reconoceremos, en el rostro radiante con la luz reflejada del rostro de Jesús, los rasgos de los que amamos». Elena G. White, La fe por la cual vivo, 23 de junio.


