DÍA 16: EL AYUNO Y LA COMUNIÓN
Hoy analizaremos el valor del ayuno para nuestra vida espiritual, como medio de predisponer nuestra mente para una comunión más efectiva con Dios.
«La práctica del ayuno como una disciplina espiritual es defendida y practicada por los más diferentes segmentos religiosos. Hasta en las religiones paganas antiguas, se practicaba el ayuno como una forma de preparación para el encuentro con una divinidad. Creían que esa experiencia proporcionaba una apertura para la influencia divina» (C. Brown, Novo Dicionário Internacional de Teología, t. 2, pp. 475-476).
El ayuno no es…
- Penitencia ni sacrificio. La Biblia deja claro que el perdón y la purificación vienen por el arrepentimiento, la confesión y el abandono del pecado. La Palabra de Dios nos dice: «Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad» (1 Juan 1:9). Ayunar no nos gana el favor ni el perdón de Dios.
- Un ritual público para mostrar superioridad. En los días de Cristo, era común que los fariseos ayunaran para mostrar una fachada de «santidad». Lo que mostraban en el exterior no correspondía con lo que estaba en el interior, pues sus corazones estaban lejos de Dios. El Salvador fue al punto en sus enseñanzas, para que no fuéramos a caer en el mismo error. Él enseñó: «Cuando ayunéis, no pongáis cara triste, como los hipócritas que desfiguran sus rostros para mostrar a los hombres que ayunan; de cierto os digo que ya tienen su recompensa» (Mateo 6:16).
- Huelga de hambre. El ayuno no debe usarse para llamar la atención de Dios y de las personas, con el fin de alcanzar nuestros objetivos y metas. El propósito siempre es la comunión con Dios.
El ayuno es…
El sentido teológico del ayuno trasciende el acto de abstenerse de alimento por un determinado período. Es, más bien, el momento en el que la persona se priva de aquello que le gusta y lo satisface, y se entrega, sin reservas, a la comunión íntima con su Creador y Salvador. Esa comunión se desarrolla en la presencia de Dios, al oír su voz por medio de la Biblia y de la oración, reaccionando a lo que él dice.
El ayuno puede ser total o parcial. El total es aquel en el que alguien se abstiene de todo tipo de alimento por un determinado período. El parcial, en cambio, es cuando se hace uso de frutas frescas, sopas, caldos o zumos naturales en los horarios normales de las comidas. El uso de agua debe ser normal en cualquier opción de ayuno.
El ejemplo de Jesús
Inmediatamente después de su bautismo y antes de comenzar su ministerio, Jesús ayunó durante cuarenta días y cuarenta noches. A través de la abnegación y de la templanza, Cristo puso bajo control el apetito, y mostró que no había disculpa para la caída de Adán y Eva por la simple satisfacción del apetito. Así, donde ellos habían fallado, Cristo venció, y dejó el sublime ejemplo de que no hay disculpa para que ningún seguidor suyo quiebre la relación con Dios por medio del pecado.
No fue sin luchas y dificultades que Cristo venció y subyugó el apetito. Pero el Salvador se afirmó en el poder de la Palabra y le dijo al tentador: «No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios» (Mateo 4:4). Con esas palabras, Cristo deja clara la receta para vencer en los momentos más extremos y en los cotidianos: comunión con Dios por medio del estudio de la Biblia, la oración y el ayuno. Fue así como él vivió y venció cada día.
Para reflexionar: «De ahora en adelante hasta el fin del tiempo, los hijos de Dios debieran ser más fervientes y más despiertos, y no confiar en su propia sabiduría, sino en la sabiduría de su Caudillo. Ellos debieran dedicar días especiales al ayuno y la oración. No es necesario que se abstengan de alimento, pero debieran comer con moderación alimentos sencillos» (Elena G. de White, Consejos sobre el régimen alimenticio, p. 223).
Desafío para hoy: Luego de meditar en el valor del ayuno como una herramienta más para conectar nuestra mente con Dios, planifica un día de ayuno total o parcial dentro de la próxima semana. Desafíate a hacer todo lo que esté a tu alcance para pasar un día de comunión especial con Dios.


