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LECCIÓN 6 PARA EL 8 DE AGOSTO DE 2026: DONES ESPIRITUALES

Es evidente que la iglesia de Corinto estaba dividida por distintos temas. No se ponían de acuerdo acerca de los predicadores; ni en la forma de comer; ni en si debían casarse o quedarse solteros; ni en cuál de los dones espirituales era el que debía recibir más honra.

Una vez que ha dado respuesta a los primeros problemas, Pablo muestra la manera en la que los dones espirituales pasan de ser un problema a ser un medio de unión (1 Co. 12-14).

¿Qué don es el mejor? ¡Ninguno! ¿Por qué?

A. LOS DONES ESPIRITUALES

Muchos dones, un único Dador.

  • ¿Quién otorga los dones espirituales? (1 Co. 12:4-6)
  • Para ayudarnos a comprender la relación entre los dones espirituales y su Dador, Pablo usa tres términos para identificarlos, resaltando su diversidad: dones (1 Co. 12:4); ministerios (1 Co. 12:5); y operaciones (1 Co. 12:6).
  • Sin embargo, el Dador es Uno solo: el Espíritu [Santo]; el Señor [Jesús]; y Dios [Padre]. Es decir: la Deidad trabajando al unísono (Jn. 14:16).
  • Pero Dios no otorga los dones como lo hacían los «dioses» grecorromanos (1 Co. 12:2). No hay éxtasis, ni selección jerárquica de los destinatarios de los dones (como, por ejemplo, sacerdotisas).
  • ¿Cuál es el motivo por el cual Dios da distintos dones a distintas personas? (1 Co. 12:7)
  • Los dones espirituales se utilizan «para provecho» de la iglesia. Solo Dios sabe qué personas pueden usar un don concreto para alcanzar ese propósito.

Muchos miembros, un único cuerpo.

  • Dios es uno, pero cada miembro de la Deidad tiene su propia función. Así, la iglesia es una, pero cada componente de ella tiene su propia función como parte del cuerpo de Cristo en la Tierra (1 Co. 12:12-13).
  • Pablo usa el símil del cuerpo humano como la iglesia para resaltar la unidad en la diversidad. El ojo tiene el «don» de la vista, pero la oreja no. Sin embargo, los dos se complementan al trabajar unidos. Del mismo modo, en la iglesia cada uno realiza su obra en función de los dones recibidos (1 Co. 12:28-30).
  • Esto implica que todos son necesarios; que nadie es mayor que otro; que todos deben preocuparse por el bienestar de los demás; y que todos deben trabajar por la unidad de la iglesia (1 Co. 12:15-27).

B. EL ELEMENTO UNIFICADOR

La excelencia del amor.

  • El amor no es un don, sino «un camino… excelente» (1 Co. 12:31). Es fruto del Espíritu Santo en la vida del creyente (Gál. 5:22). Los dones espirituales solo pueden ser usados adecuadamente mediante el amor.
  • El don de lenguas, sin amor, es «metal que resuena». El don de profecía, el de ciencia y el de fe, sin amor, no son nada. El don de la dadivosidad y el del martirio, sin amor, no sirven de nada (1 Co. 13:1-3).

C. DONES ESPECIALES

El don de lenguas.

  • El énfasis que Pablo hace en el don de lenguas y su uso correcto implica que este era usado de forma inadecuada por los miembros de la iglesia de Corinto, provocando desorden y confusión en el culto público (1 Co. 14:23).
  • El don de lenguas es la capacidad para hablar lenguas humanas o angélicas desconocidas por la persona (1 Co. 13:1). Cuando esta lengua no es conocida por el oyente, necesita interpretación (Hch. 2:8; 1 Co. 14:2, 13-14, 27-28).
  • El anhelo de Pablo de que todos hablasen en lenguas ha sido malinterpretado por aquellos que piensan que todos debemos tener ese don (1 Co. 14:5).
  • En realidad, este anhelo incluye a todos los dones (1 Co. 14:1). Pablo ya había dejado claro que «a cada uno se le da una manifestación [don] especial del Espíritu para el bien de los demás» (1 Co. 12:7 NVI). Por lo tanto, no todos reciben los mismos dones.

El don de profecía.

  • No debemos limitar el don de profecía a la predicción de eventos futuros. El uso principal del don de profecía es el de la edificación, la exhortación y la consolación (1 Co. 14:3).
  • Pablo resalta este don por encima de otros (1 Co. 14:1, 4, 22-25). Pero también exhorta a que sea usado correctamente para no crear confusión: «pero hágase todo decentemente y con orden» (1 Co. 14:40; ver 1 Co. 14:29-33).
  • Como don característico de la iglesia remanente, tuvo su manifestación especial en la vida y obra de Elena G. White (Ap. 12:17; 19:10).
  • ¿Cómo reconocer a un verdadero profeta?
    1. Los eventos futuros anunciados —si no son condicionales— deben cumplirse (Dt. 18:22; Jer. 28:8-9; Jonás 4:2).
    2. Su mensaje debe concordar con el de los profetas anteriores (Dt. 13:1-3; Is. 8:20).
    3. Debe dar testimonio de la encarnación de Jesús (1 Jn. 4:1-3).
    4. Su vida debe estar en concordancia con el mensaje bíblico que predica (Mt. 7:15-20).

PARA MEDITAR

«En toda la organización divina, no hay nada más hermoso que el plan de darles a los hombres y las mujeres diversidad de dones. La iglesia es su jardín adornado con gran variedad de árboles, plantas y flores. Él no espera que el hisopo adquiera las proporciones de un cedro, ni que un olivo alcance la altura de la majestuosa palmera. Muchos han recibido solo una limitada educación religiosa e intelectual, pero Dios tiene una tarea para que estas personas la realicen, si trabajan humildemente, confiando en él… Dones diferentes son impartidos a diferentes personas, para que los obreros sientan la necesidad unos de otros. Dios los otorga para que sean empleados en su servicio; no para glorificar a su poseedor, ni para elevar al hombre, sino para exaltar al Redentor del mundo. Deben ser utilizados para el bien de toda la humanidad, para representar la verdad, y no con el fin de testificar una falsedad». Elena G. White, Recibiréis poder, 1 de julio.

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