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DÍA 24: DONES EN ACCIÓN

Ya hemos mencionado que Dios nos creó únicos y especiales; que él nos da dones y talentos; que tiene un propósito especial para cada uno de nosotros; y que debemos identificar cómo convertirlo en un ministerio en la iglesia. Hoy veremos cómo transformar los dones individuales de cada miembro en ministerios o servicios.

En el inicio

Dios dio dones espirituales a su iglesia en su inicio y etapa de formación. Pablo habla sobre ello en 1 Corintios 12, como hemos estudiado. De esta manera, la iglesia de Dios en Cristo se formó con aquellos a quienes el Espíritu capacitó y habilitó para diferentes funciones. Esas funciones no se ejercían de forma aislada e independiente del cuerpo, sino con el cuerpo, para nutrirlo, desarrollarlo, unirlo y perfeccionarlo.

Al final

Esta capacitación con los dones del Espíritu para todos los creyentes es la estrategia divina para la tarea de la predicación a todo el mundo, en estos últimos días. Mientras tanto, el poder para el servicio no surgirá a menos que lo estimulemos de manera consciente y deliberada.

Esto no sucederá a menos que los ancianos y los pastores enseñen a los miembros acerca del uso de los dones espirituales. Los líderes de la iglesia del tiempo del fin, incluyendo a los pastores, los ancianos y los directores de departamentos, deben saber cómo transformar los dones individuales de cada miembro en ministerios o servicios.

Cada miembro cuenta

El cuerpo de Cristo, la iglesia, incluye miembros muy distintos entre ellos, con diversidad de habilidades y profesiones. Cada persona, en su propia realidad, necesita saber cómo transformar su diario vivir en oportunidades para expandir el Reino de Dios. Si los miembros no saben cómo usar sus dones y transformarlos en ministerios cotidianos, la misión avanzará de manera lenta, y durante ese mismo tiempo se sentirán inútiles y tentados a abandonar la fe.

Los dirigentes de los últimos días necesitan entender que en la iglesia existen decenas de personas que pueden ser útiles para Dios en su propio ambiente. Además, necesitan saber cómo hacerlo. En la iglesia primitiva, los cristianos trabajaban para Dios en su vida diaria. Así también debe ser con la iglesia en los últimos días.

Un llamado personal

Únicamente se mantendrá en pie en el tiempo del fin aquel miembro que esté vivo y activo. Tú estás vivo cuando Dios ocupa el primer lugar en tu vida, cuando dedicas tiempo para la comunión con él, y cuando le dedicas tus recursos para mantener la obra de la predicación, por medio de los diezmos y las ofrendas. Y estás activo cuando te encuentras implicado en el servicio, de acuerdo con tu don, para el crecimiento del cuerpo de Cristo.

Para reflexionar: «En todo esfuerzo, en todo lugar donde se introduce la verdad, hay necesidad de unir diferentes mentes, diferentes dones, diferentes planes y métodos de labor. Todos deben hacer que su práctica habitual sea consultarse mutuamente y orar los unos con los otros» (Elena G. de White, Mensajes selectos, t. 3, p. 25).

Desafío para hoy: Aunque podemos sentir la tentación de trabajar para Dios solo los sábados, la Biblia es clara en que debemos buscar oportunidades a diario. ¿En qué momento o actividad de tu rutina puedes ser más intencional en servir a Dios?

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