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GRACIAS POR ESTAR CERCA

Una reflexión en el Día de Gratitud al Pastor.

El calendario mundial de la Iglesia Adventista del Séptimo Día señala este sábado 10 de octubre de 2026 como el Día de Gratitud al Pastor (Pastor Appreciation Day). Así, es una oportunidad para detenernos como iglesia, dar gracias a Dios por el ministerio pastoral y reconocer a quienes han aceptado el llamado de cuidar de su grey.

¿QUÉ HACE QUE UNA PERSONA PUEDA DECIR «ESTE ES MI PASTOR»?

Quizá esta sea una de las preguntas más sencillas y, al mismo tiempo, más profundas que podemos hacernos cuando pensamos en el ministerio pastoral.

Seguramente no será únicamente haber escuchado buenos sermones. Tampoco la cantidad de programas organizados, reuniones dirigidas o responsabilidades administrativas asumidas.

Muchas veces, la respuesta será mucho más sencilla: «Estuvo allí».

Estuvo cuando atravesamos una enfermedad. Cuando nuestra familia vivió una crisis. Cuando perdimos a alguien. Cuando comenzaron las dudas. Cuando necesitábamos hablar y alguien estuvo dispuesto a escuchar. Cuando nos alejamos y, en lugar de juzgarnos, alguien salió a buscarnos.

Eso también es pastorear.

Elena G. de White describe al verdadero pastor como alguien que se interesa por todo aquello que tiene que ver con el bienestar de su rebaño, y que lo apacienta, guía y defiende (Obreros evangélicos).

EL MODELO SIGUE SIENDO JESÚS

Cuando contemplamos a Cristo descubrimos que su ministerio estuvo profundamente marcado por la cercanía.

Jesús veía personas donde otros veían problemas. Se detenía ante quienes otros pasaban de largo. Escuchaba preguntas, tocaba heridas, entraba en hogares y compartía el dolor humano. Su atención se dirigía especialmente hacia los tentados, los afligidos y los abatidos.

Y Él mismo resumió el espíritu de su ministerio diciendo:

«El Hijo del hombre no vino para ser servido, sino para servir.» (Mateo 20:28)

Por eso el ministerio pastoral nunca puede ejercerse verdaderamente desde la distancia. Pastorear significa acercarse.

Y, paradójicamente, algunas de las personas a quienes más necesitamos acercarnos son precisamente aquellas a las que resulta más fácil dejar de atender: quienes se alejaron, quienes cuestionan, quienes están sufriendo o quienes requieren más tiempo de nosotros.

Quizá, entonces, la pregunta pastoral no debería ser solamente: «¿Por qué se alejó?». También deberíamos preguntarnos: «¿Cómo puedo acercarme yo?»

ANTES DE RESPONDER, COMPRENDER

Vivimos en una época en la que resulta muy fácil responder rápidamente y mucho más difícil escuchar detenidamente. Pero el pastor está llamado a escuchar.

Cuando alguien duda, cuestiona o piensa diferente, nuestra primera reacción puede ser explicar, defender o corregir. Sin embargo, el cuidado pastoral comienza muchas veces intentando comprender qué sucede en el corazón de esa persona.

La obra pastoral requiere conocer las preguntas antes de intentar responderlas y acompañar los procesos con cuidado y ternura. Porque las personas no siempre necesitan inmediatamente una respuesta.

A veces necesitan presencia. Necesitan escucha. Oración. Tiempo. Cercanía. Alguien que camine unos kilómetros de su historia a su lado.

PASTOREAR ES CONOCER

Hay otra dimensión del ministerio que ninguna tecnología, programa o estructura puede sustituir: conocer a las personas.

Se nos recuerda que es de suma importancia que el pastor mantenga un trato frecuente con sus feligreses. Por eso, visitar no significa simplemente entrar en una casa.

Visitar es entrar, con respeto, en la historia de una persona. Es descubrir sus alegrías y sus temores. Conocer los nombres de sus hijos. Saber dónde duele. Escuchar aquello que probablemente nunca aparecerá en una conversación después del culto.

Y ocurre algo más: cuando conocemos mejor a nuestra gente, también predicamos de otra manera. Así, la cercanía pastoral transforma nuestra predicación porque comenzamos a hablar la Palabra de Dios con rostros, historias y necesidades concretas delante de nosotros.

GRACIAS POR LO QUE MUCHAS VECES NADIE VE

En este Día de Gratitud al Pastor, como iglesia queremos detenernos para decir: gracias.

Gracias por cada sermón preparado, pero también por todo aquello que probablemente nunca aparecerá en un informe.

Gracias por las llamadas fuera de horario. Por los kilómetros recorridos. Por las visitas. Por las conversaciones difíciles. Por las oraciones hechas junto a una cama. Por acompañar a una familia en el duelo. Por buscar al que se alejó. Por escuchar cuando no había respuestas fáciles.

Gracias por seguir cuidando a otros incluso en aquellos días en los que vosotros mismos necesitabais ser cuidados.

La iglesia necesita buenos predicadores, buenos administradores y buenos líderes. Pero, sobre todo, necesita pastores: hombres y mujeres profundamente unidos a Cristo y dispuestos a acercarse a las necesidades reales de las personas.

Y junto a ellos queremos reconocer también a sus familias, que tantas veces comparten silenciosamente las alegrías, las renuncias y las exigencias del ministerio.

Nuestra gratitud se extiende igualmente a ancianos, diáconos y líderes locales que sostienen los brazos de sus pastores. El cuidado de la iglesia nunca debería ser la tarea solitaria de una persona.

Ese es también el espíritu de OneVoice: no ministerios aislados, sino una iglesia que ora, sirve, cuida y avanza unida.

Somos un cuerpo. Tenemos diferentes dones, responsabilidades y maneras de servir, pero caminamos en una misma dirección cuando Cristo ocupa el centro. Pastores y miembros, ancianos y diáconos, jóvenes y mayores: una iglesia unida alrededor de Jesús y comprometida con una misma misión.

UN NOMBRE DELANTE DE DIOS

Quizá la mejor manera de celebrar el Día del Pastor no sea únicamente felicitar a nuestros pastores. Quizá también podamos recuperar juntos el corazón del pastoreo.

Por eso termino con una pregunta: ¿a quién debería acercarme, visitar, escuchar u orar con él esta semana?

No hace falta responder en público. Pongamos simplemente un nombre delante del Señor. Porque, al final, quizá una de las mejores descripciones del ministerio pastoral sea esta:

Estar suficientemente cerca para conocer, suficientemente disponibles para escuchar y suficientemente llenos de Cristo para acompañar.

En este Día de Gratitud al Pastor, gracias a todos nuestros pastores y a sus familias. Gracias también a cada anciano, diácono, líder y miembro que camina junto a ellos. Gracias por estar cerca.

Richard Ruszuly

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