Del 2 al 4 de octubre, Sot de Chera, en el interior de la provincia de Valencia, acogió CROSS&BIKE Joven 2026. Veinticuatro participantes de diferentes lugares de España nos reunimos con un deseo compartido: vivir nuestra fe a través de la pasión por el ciclismo de montaña. El Departamento de Jóvenes Adventistas de España organizó el encuentro. Nos regaló un fin de semana de amistad, contacto con la creación y reflexiones sobre el amor restaurador de Dios.
Las previsiones meteorológicas anunciaban un tiempo adverso. Sin embargo, disfrutamos de unas condiciones que nos permitieron recorrer la zona y contemplar sus hermosos paisajes. Con las bicicletas preparadas y muchas ganas de compartir, comenzamos una experiencia que dejó recuerdos de caminos y montañas. Además, nos dejó conversaciones, nuevos amigos y motivos para agradecer.
KINTSUGI: HERIDAS RESTAURADAS POR SU AMOR
El viernes tuvimos la primera reflexión del pastor Mykhaylo Kulishenko, quien nos acompañó espiritualmente durante todo el encuentro. Eligió como ilustración el kintsugi, la técnica japonesa de reparación de cerámica que resalta sus fracturas. A partir de esa imagen, nos invitó a mirar nuestras propias heridas desde la esperanza. Dios nos ama y puede restaurarnos. Así, aquello que nos ha marcado se convierte en un testimonio de su amor.
Esta idea tomó forma a lo largo del fin de semana. Las heridas no tienen por qué ser el punto final de nuestra historia. En las manos de Dios, nuestra vida puede experimentar restauración y hablar a otros de su gracia. Por eso, entre una jornada y otra, llevábamos con nosotros la invitación a confiar en quien conoce nuestras fragilidades y sigue cuidándonos.
SÁBADO: DEL RÍO SOT DE CHERA AL CHARCO AZUL
El sábado por la mañana seguimos profundizando en ese mensaje. Después del desayuno, llegó el momento de preparar las bicicletas y salir al encuentro de la naturaleza. Abel Amigó, coordinador de CROSS&BIKE, dirigió uno de los grupos. Su esposa, Avigail Bosch, guio al otro. Así, dos recorridos con un destino común nos permitieron compartir la aventura con distintas exigencias sobre la bicicleta.
La ruta nos llevó por el río Sot de Chera hasta alcanzar el río Turia. Desde allí continuamos junto a su cauce hacia Chulilla, hasta llegar al conocido Charco Azul. Pedalear por aquel entorno nos permitió disfrutar de la belleza del paisaje y de la compañía. Además, hubo tiempo para conversar, compartir el esfuerzo y disfrutar juntos de nuestra afición.





Los dos grupos alcanzaron el Charco Azul. El de Avigail emprendió el regreso a Sot de Chera por el mismo camino. En cambio, el de Abel siguió subiendo por Chulilla y volvió por los senderos del embalse de Loriguilla. Las trialeras y los descensos añadieron emoción a la jornada. El esfuerzo tuvo como recompensa el disfrute del recorrido y de los paisajes.
Por la tarde cambiamos las bicicletas por un paseo para visitar los puentes colgantes sobre el río Turia, en Chulilla. Fue otra manera de acercarnos a aquel entorno y seguir compartiendo tiempo juntos. Cerramos el día con las reflexiones del pastor, que retomó el mensaje de un Dios que se acerca a nuestras heridas con amor y nos ofrece esperanza.
DOMINGO: OTRA RUTA, LA MISMA FE
El domingo, después del desayuno y de la reflexión, volvimos a preparar las bicicletas. Nos esperaba otra ruta exigente, con el esfuerzo, la adrenalina y las trialeras que forman parte del ciclismo de montaña. También disfrutamos de las conversaciones, la amistad y el esplendor de la creación. Cada uno de esos momentos dio contenido a lo que habíamos venido a buscar: compartir nuestra fe mientras practicábamos un deporte que nos apasiona.
Terminamos agradeciendo a Dios que no hubiera ningún incidente. Regresamos con nuevos amigos y con nuestra confianza renovada en su amor y su promesa de restauración. Algunas valoraciones anónimas reflejan lo vivido:
- «Algo diferente y motivador».
- «Mi evento preferido del año».
- «Reencuentro con Dios, la naturaleza y amigos».
- «Es una bendición y habría que hacerlo más seguido».
Deseamos compartir esta experiencia en nuestras iglesias y con quienes no pudieron acompañarnos esta vez.




AGRADECIMIENTOS Y PRÓXIMO DESAFÍO
Agradecemos a cada participante su presencia, especialmente a quienes se sumaron por primera vez. Queremos mencionar a Manuel Diéguez, un amigo amante de la naturaleza y la historia, y apasionado por la bicicleta. Aceptó la invitación y viajó desde León para vivir la experiencia de CROSS&BIKE.
Además, su experiencia en retos ciclistas abrirá una nueva oportunidad. Próximamente daremos a conocer un desafío que él nos diseñará y que seguro nos motivará a salir más en nuestras bicicletas. Invitaremos tanto a aficionados al ciclismo de montaña como al de carretera.
Mientras esperamos una próxima edición, nos llevamos una invitación que continúa más allá de este fin de semana. Salmos 66:16 nos anima a contar lo que Dios ha hecho en nuestra vida. Ese es también nuestro deseo: compartir con otros lo que hemos recibido, invitar a nuevos amigos y seguir dando testimonio de su amor. Que los recuerdos de Sot de Chera nos ayuden a mantener viva la gratitud y a reconocer que Dios sigue obrando en nosotros, también cuando volvemos a nuestras rutas cotidianas.


