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DÍA 13: COMIDAS ESPIRITUALES DIARIAS

No nos quedan dudas de la importancia de permanecer conectados con Dios a lo largo del día. ¿Cómo lograrlo? Tomemos, por ejemplo, lo que ocurre con nuestro cuerpo físico. Así como necesitamos como mínimo tres comidas diarias para la salud del cuerpo, lo mismo ocurre con la espiritualidad.

No nos engañemos: o alimentamos diariamente nuestra vida espiritual, o con el paso del tiempo nos desnutriremos y nuestra fe morirá.

Desayuno espiritual

Como sabemos, el desayuno es la principal comida del día, y en el plano espiritual podemos decir lo mismo. Por la mañana es el momento para nuestro primer encuentro con el Padre. En la persona del Espíritu Santo, Dios viene a nuestro encuentro.

Dios despertaba al profeta Isaías todas las mañanas: «Jehová el Señor me dio lengua de sabios, para saber hablar palabras al cansado; despertará mañana tras mañana, despertará mi oído para que escuche como los sabios» (Isaías 50:4).

El salmista, además, buscaba a Dios cada mañana: «Jehová, de mañana oirás mi voz; de mañana me presentaré delante de ti y esperaré» (Salmos 5:3).

En las primeras horas de cada mañana, Jesús era bautizado con el Espíritu Santo y recibía el poder vivificante, santificador, del Espíritu Santo para un día más de glorificación del Padre.

Comida espiritual

El salmista menciona, además, que oraba y meditaba al mediodía también: «En la tarde, al amanecer y al mediodía oraré y clamaré, y él oirá mi voz» (Salmos 55:17). Sería ideal recordar los puntos altos del encuentro con Dios por la mañana y agregar nuevos pensamientos, frutos de la reflexión sobre lo que fue estudiado. Cuanto más pensamos en las cosas de Dios, más aumenta nuestra capacidad de recibir conocimiento.

Cena espiritual

«Me acordaba de mis cánticos de noche; meditaba en mi corazón y mi espíritu inquiría […]. Me acordaré de las obras de Jah; sí, haré yo memoria de tus maravillas antiguas» (Salmos 77:6, 11).

Los ingredientes ideales para la cena espiritual son:

  • Retrospectiva: este es el momento de recordar qué ocurrió durante el día.
  • Evaluación: analiza qué puedes repetir mañana y qué necesitas eliminar.
  • Gratitud: es hora de agradecerle a Dios por todas las bendiciones que puedas identificar.
  • Reposo: podemos descansar en paz porque recordar las bendiciones de Dios nos da confianza en él (Salmos 4:8).

Para reflexionar: «Lo que es el alimento para el cuerpo, debe serlo Cristo para el alma. El alimento no puede beneficiarnos a menos que lo comamos; a menos que llegue a ser parte de nuestro ser. Así también Cristo no tiene valor para nosotros si no le conocemos como Salvador personal. Un conocimiento teórico no nos beneficiará. Debemos alimentarnos de él, recibirle en el corazón, de tal manera que su vida llegue a ser nuestra vida. Debemos asimilarnos su amor y su gracia» (Elena G. de White, El Deseado de todas las gentes, p. 353).

Desafío para hoy: Comprométete a cumplir con las tres comidas diarias, siguiendo las pautas presentadas hoy. No importa cuándo estés leyendo esto, tienes una «comida» por delante. Separa tiempo en tu calendario para la próxima comida.

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