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GOZO EN EL CIELO Y EN LA IGLESIA DE RAVAL ELCHE

El pasado sábado 19 de septiembre hubo gozo en la familia de la iglesia adventista de Raval Elche, como también en el cielo, con motivo del bautismo de Lola, Cristian y Andy, que decidieron hacer un pacto con Dios y comenzar una nueva etapa en su caminar con Cristo.

Tres bautismos, tres historias diferentes y un mismo Dios que llama, acompaña y transforma. Cada una de estas personas llegó al momento de tomar su decisión por caminos distintos, mostrando que la gracia de Dios puede actuar en las diferentes circunstancias de la vida.

Crecer en la fe hasta hacerla propia

Hay personas que nacen en la iglesia y crecen rodeadas de la fe cristiana. Con el paso del tiempo, aquello que recibieron en su familia y en la comunidad de creyentes va madurando hasta convertirse en una decisión personal. Este fue el caso de una de las personas bautizadas.

Su historia recuerda que crecer en la iglesia no significa simplemente formar parte de ella, sino permitir que la fe se haga propia y que la relación con Cristo llegue a ser una experiencia personal.

El testimonio de un regreso

También hay quienes nacen en la iglesia, pero que, por diferentes circunstancias, dejan de acudir y de congregarse. Sin embargo, la distancia no significa que Dios deje de obrar: su gracia continúa actuando y el Espíritu Santo sigue llamando.

La segunda historia de bautismo fue precisamente el testimonio de un regreso: volver a la comunidad de fe, retomar el camino y decidir continuar creciendo en Cristo y en su misión.

Preguntas que llevan a Dios

La tercera historia representa a quienes no nacen dentro de una iglesia, pero que llevan en su interior preguntas profundas sobre la existencia, el sentido de la vida y la búsqueda de Dios. En ocasiones, esas preguntas se convierten en el comienzo de un camino que lleva a conocer a la familia de Dios.

Así fue como esta persona llegó a la iglesia, encontró un espacio para buscar respuestas y finalmente decidió entregar su vida a Cristo mediante el bautismo.

Un mandato vigente: la Gran Comisión

Durante la celebración, el pastor Laurentiu Druga compartió un mensaje centrado en Jesús y en la Gran Comisión, el mandato que Cristo dejó a sus discípulos de ir y hacer discípulos. Un mandato que continúa plenamente vigente para la iglesia de hoy.

El bautismo no es, por tanto, el final de un camino, sino el comienzo de una nueva etapa como discípulos de Jesús. Quienes ese sábado hicieron su pacto bautismal están llamados ahora a seguir creciendo en Cristo y, a su vez, convertirse en instrumentos para que otras personas puedan conocer el Evangelio.

El discipulado recibido se transforma así en discipulado compartido: quienes han conocido a Cristo pueden salir al encuentro de otros y anunciarles las buenas nuevas de salvación.

La iglesia de Raval Elche vivió esta jornada con profunda gratitud y alegría. Tres personas, tres historias diferentes y tres decisiones que apuntan hacia una misma dirección: seguir a Jesús y participar en su misión. Porque cuando una persona decide entregar su vida a Cristo, la alegría no queda limitada a la comunidad de la iglesia.

Como enseñó Jesús: «hay gozo delante de los ángeles de Dios» (Lucas 15:10).

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