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Aislan tiene TEA (Trastorno del Espectro Autista), pero eso no le ha impedido aceptar al Señor. El pasado 10 de septiembre del 2022, Aislan se bautizó en la iglesia de habla portuguesa de Barcelona. Conoce su historia. 

Aislan es diferente

Somos de Brasil, estamos en Barcelona desde 2007. Tenemos 3 niños, y el más grande tiene TEA, aunque no lo supimos hasta que cumplió 8 años.

Aislan, desde bebé, tenía mucho miedo a todo. Era muy nervioso, se agitaba fácilmente y era muy selectivo con los alimentos. Estaba más apegado al papá, pues desde que era un bebé se quedaba con él porque yo tenía que salir a trabajar.

Cuando entró en el cole, en P3, nos llamaron para una reunión. Decían que Aislan no se comunicaba bien y golpeaba mucho a sus compañeros. Entonces lo llevamos al EIPI (centro de desarrollo infantil). Donde hizo terapias con una psicóloga hasta los 5 años. Él siempre ha tenido dificultad para expresarse, de modo que siempre era «el malo», o «el niño que se porta mal». Pero yo siempre intentaba descubrir por qué tenía esas actitudes agresivas. Cuándo se enfadaba golpeaba a sus hermanos pequeños.

Ciertamente, Aislan tenía problemas para relacionarse, por eso no tenía muchos amigos.
Teníamos que seguir una rutina para que él hiciese las cosas sin reclamar ni enfadarse. En la iglesia siempre se portó bien porque le gustaban las historias bíblicas.

Desde bebé tenemos la costumbre de hacer el culto familiar. De hecho, hasta hoy, él me busca para hacer el culto por la mañana y por la noche.

Después de que naciera mi segunda hija, era yo la que me quedaba con ellos en casa. Entonces él se apegó más a mí, y así volvimos a tener relación de madre e hijo otra vez.

Siempre me echaba la culpa del mal comportamiento de Aislan. Él no me hacía caso. Solamente obedecía más a su padre. La verdad es que muchas veces no tenía paciencia con él. Con el tiempo fui aprendiendo.

Enfrentando las dificultades sin un diagnóstico

No fue fácil, con 3 niños pequeños y el más grande con aquel comportamiento violento y problemas de relación. Los pequeños sufrieron mucho también con las actitudes de Aislan, hasta que fue diagnosticado de TEA. Hoy en día ellos saben cómo actuar con su hermano, y están preparados para convivir con otros niños especiales. Aislan tiene muchos dones, y otras cosas buenas, y toda la familia le queremos muchísimo. Los niños especiales no son malos, son diferentes. Simplemente, tenemos que aprender a relacionarnos con ellos. Tienen cosas maravillosas que aportar también, si se les da la oportunidad.

Durante 3 años llevé a los niños al Colegio Adventista de Urgell, en Barcelona, y fue muy difícil. Íbamos en metro, y cuando había algún cambio de rutina, Aislan se ponía nervioso y comenzaba a pegar a sus hermanos. Yo intentaba protegerles, pero era una situación muy difícil para mí, hasta que tuve que cambiarlos a un cole en el barrio para evitar este problema.

Fueron muchas reclamaciones desde el cole. Todavía no estaba diagnosticado. Cada día la maestra había tenido algún problema con el niño, y yo, muchas veces, salía llorando del centro. Hasta que comencé a hacer terapia. Me di cuenta de que la necesitaba, porque no tenía apoyo de nadie. No tenía ninguna ayuda. Solo me decían que lo hacía mal. Nadie comprendía lo que estaba viviendo.

Yo necesitaba saber lo que tenía mi hijo. Sabía que esas actitudes no eran normales. No era mi culpa. Le enseñaba lo mismo que a sus hermanos, pero él era diferente.

Llega el diagnóstico de TEA

Hasta que un día hablando con una prima que vive en Brasil, que tiene un hijo que nació unos días después de Aislan, me contó que el niño tenía el diagnóstico de TEA. Entonces empecé a investigar y le comenté esto al psicólogo de mi hijo. Gracias a Dios, le hicieron el test y se confirmaron mis sospechas. Mi hijo fue diagnosticado de TEA en 2018, con 8 años. Desde ahí todo mejoró. Al comprender qué era lo que le pasaba, pudimos aprender a relacionarnos con Él mejor.

Cambiamos de cole, pero finalmente tuvimos que volver a Brasil y estuvimos 1 año allí. Los niños estudiaron allí y fue una experiencia muy buena.
Volvimos a Barcelona en enero de 2020, pero vino la pandemia y Aislan no pudo hacer el 5º de Primaria con su maestra y compañeros del cole. Tampoco participó de las videoconferencias.

Yo hacía lo que podía con las actividades del cole. Pero me costaba mucho por el idioma (catalán), y porque tenía que estudiar con los 3 niños. Para mí fue muy estresante, pero lo superamos gracias a Dios.

Volvimos al barrio donde Aislan nació y comenzó 6° de Primaria en una escuela pública dónde la maestra nos ha ayudado muchísimo. Aislan se ha adaptado bastante bien y le han hecho un plan individualizado.

Con el diagnóstico todo cambió. Ahora tengo más apoyo de cole, como centro de desarrollo.

Aislan en la actualidad

Aislan acaba de comenzar 2° de la ESO en el mismo colegio que sus hermanos. Hoy en día ya va y vuelve solo. Incluso tiene un grupo de amigos. También participa del Club de Exploradores de la Iglesia Adventista de lengua portuguesa de Barcelona.

Como estuvimos mucho tiempo sin cultos y reuniones presenciales, le fue un poco difícil engancharlo de nuevo. Pero con mucha insistencia y paciencia logramos que participara de la Escuela Sabática de los adolescentes de nuestra iglesia, y también del club.

De hecho, este año participó, por primera vez, de un campamento. Fue al camporee en verano. ¡Gracias al apoyo de la directiva del club, y a sus amigos, Aislan se siente feliz!

El nuevo pastor y el bautismo de Aislan

Con la llegada del nuevo pastor a nuestra iglesia, mis hijos estaban realizando los estudios bíblicos para prepararse para el bautismo. Hablé con el pastor Diego y con su esposa Luana, sobre como debían acercarse a Aislan.

Durante la primera visita que hicieron a mi casa, Aislan se escondió como siempre. Entonces yo le pregunté si podría enseñarles sus construcciones de Lego. Él dijo que sí, y el pastor Diego y Luana demostraron interés por sus construcciones, le hicieron preguntas a respecto, y le felicitaron. Poco a poco, se ganaron su confianza.

Conforme la fecha del bautismo se iba acercando, Aislan me dijo que no iba a bautizarse. Yo sabía que él quería, de modo que no entendía por qué me decía que no. Entonces, mi hermano habló con Aislan y él le explicó que le daba vergüenza.
Lo hablamos con el pastor y le dimos la opción de bautizarse solamente con él. Después fuimos agregando personas especiales en su lista y él fue aceptando. Realmente hicimos mucha oración.

El siguiente desafío fue que sus hermanos también querían bautizarse. Querían hacerlo los 3 juntos. Entonces mi marido habló con él, le explicó que era un día especial y que entrarían juntos en el tanque bautismal. Aislan lo comprendió y aceptó. Incluso, para mi sorpresa, ¡aceptó cantar con sus hermanos y una amiga! ¡Gloria a Dios!

Es así como mi hijo autista se bautizó el pasado 10 de septiembre de 2022 en la iglesia de habla portuguesa de Barcelona. Un milagro que me recuerda que todo es posible para el que cree, porque todo es posible para Dios.

Autora: María Jucimar, madre de Aislan y miembro de la Iglesia Adventista de habla portuguesa de Barcelona, con el apoyo de la responsable del ministerio de posibilidades, Isabel Rodríguez.  

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