Después de la epístola a los Romanos, las epístolas a los Corintios son las más extensas escritas por Pablo. Las dos que se han conservado fueron escritas con solo unas semanas de separación. En ellas encontramos consejos prácticos para resolver situaciones complicadas que surgen del roce entre los hermanos. Para comprenderlas correctamente, debemos conocer primero el contexto en el que fueron escritas.
A. EL LLAMADO DE PABLO
Además de los doce elegidos por Jesús, la Biblia menciona a otros apóstoles como Matías, Bernabé, Jacobo y Pablo (1Co. 15:7-9). Sobre el llamado de Pablo surgen cuatro preguntas clave:
- ¿Cómo llegó a ser apóstol? Por elección directa de Jesús (Gál. 1:1).
- ¿Cuándo fue elegido? Desde el vientre de su madre (Gál. 1:15).
- ¿Cuándo fue llamado? En el camino a Damasco (Hch. 22:6-7).
- ¿De quién fue apóstol? De los gentiles (Gál. 2:9).
Desde el momento de su llamado, la vida de Pablo estuvo completamente centrada en Jesús. Pensaba en Jesús, hablaba de Jesús y compartía a Jesús con todos.
B. EL VIAJE A CORINTO
En su segundo viaje misionero, Pablo fue guiado por el Espíritu Santo a Europa (Hch. 16:6-10). Allí fue expulsado sucesivamente de Filipos, Tesalónica y Berea. En Atenas predicó en la sinagoga, en la plaza y en el Areópago, pero solo unos pocos aceptaron a Jesús (Hch. 17:34).
Tras ese resultado en Atenas, Pablo fue a Corinto y se juntó con Aquila y Priscila, trabajando con ellos en la fabricación de tiendas (Hch. 18:1-3). Decidió entonces no apoyarse en la sabiduría humana, sino predicar únicamente «a Jesucristo, y a éste crucificado» (1Co. 2:2).
C. LA CIUDAD DE CORINTO
Corinto fue arrasada por Roma en 146 a.C. y posteriormente reconstruida por Julio César en 46 a.C. Cuando Pablo la visitó ya era un importante centro comercial, estratégicamente ubicada en el istmo de Corinto, con dos puertos clave: Lequeo, en el golfo de Corinto, y Céncreas, en el golfo Sarónico.
Sin embargo, su riqueza tenía un lado oscuro. La idolatría y la inmoralidad sexual llenaban la ciudad y permeaban su cultura. Gran parte de los mensajes de Pablo a los corintios intenta erradicar estos problemas, que estaban comenzando a introducirse en la iglesia.
D. LOS CORINTIOS
Los judíos de Corinto rechazaron el mensaje, lo que obligó a Pablo a abandonar la sinagoga y reunirse con los gentiles en una casa adyacente (Hch. 18:4-7). La situación llegó a desanimarle profundamente. Sin embargo, Jesús apareció en una visión nocturna para animarle a seguir, asegurándole que había muchos en esa ciudad que recibirían el mensaje (Hch. 18:9-10).
Fortalecido por esa visión, Pablo permaneció en Corinto un año y medio (Hch. 18:11). Cuando finalmente salió, dejó atrás una iglesia consolidada y numerosa (Hch. 18:18).
E. LAS CARTAS A LOS CORINTIOS
1ª de Corintios 1–6: Informado por la familia de Cloé de varios problemas en la iglesia, Pablo les amonesta sobre las facciones, la inmoralidad sexual, los pleitos y la prostitución.
1ª de Corintios 7–16: Responde a una carta con preguntas de la iglesia sobre el matrimonio, el divorcio, el celibato, los alimentos sacrificados a los ídolos, la conducta en el culto, el uso de los dones espirituales y la resurrección.
2ª de Corintios: Alaba a los corintios por cómo habían resuelto algunos problemas, pero les insta a ver el mundo a través del prisma del evangelio, evitando la influencia de la cultura circundante.
PARA MEDITAR
«Los mensajeros de Dios en las grandes ciudades no deben desalentarse por la impiedad, la injusticia y la depravación que son llamados a arrostrar mientras tratan de proclamar las gratas nuevas de salvación. En toda ciudad, por muy llena que esté de violencia y de crímenes, hay muchos que con la debida enseñanza pueden aprender a seguir a Jesús.» Elena G. White, Profetas y reyes, p. 207.
Como Pablo en Corinto, no debemos desalentarnos ante la impiedad que nos rodea. En toda ciudad hay personas que, con la debida enseñanza, pueden aprender a seguir a Jesús. Dios nos dice también a nosotros: «No temas, sino habla, y no calles: porque yo estoy contigo.»


