El pasado martes 5 de abril, la Residencia Maranatha de Cardedeu vivió una experiencia muy especial que quedará grabada en el corazón de todos los participantes. Un grupo de 55 residentes, acompañados por 17 trabajadores y 3 familiares, disfrutaron de una enriquecedora salida al L’Aquàrium de Barcelona.
A esta jornada se unieron también 30 alumnos de 4º de ESO del Colegio Urgell, cuya colaboración y cercanía aportaron un valor añadido de alegría, servicio y compañerismo intergeneracional.
UN DÍA PARA CONTEMPLAR LA GRANDEZA DE LA CREACIÓN
Durante la visita, los asistentes pudieron contemplar la maravillosa diversidad de los ecosistemas marinos, especialmente del mar Mediterráneo, reflexionando sobre la grandeza de la creación de Dios:
«¡Cuán innumerables son tus obras, oh Jehová! Hiciste todas ellas con sabiduría.» (Salmo 104:24)
Más allá del aprendizaje, la jornada fue un espacio de convivencia, sonrisas y momentos compartidos. Lejos de la rutina diaria, nuestros mayores disfrutaron de un día diferente, sintiéndose valorados, acompañados y profundamente queridos. La Palabra de Dios nos recuerda el valor de la vejez:
«Aun en la vejez fructificarán; estarán vigorosos y verdes.» (Salmo 92:14)






LA RESPONSABILIDAD CRISTIANA DE HONRAR A NUESTROS MAYORES
Este encuentro nos invita a reflexionar sobre la responsabilidad cristiana de honrar, cuidar y acompañar a nuestros mayores. La Escritura es clara al respecto:
«Honra a tu padre y a tu madre.» (Éxodo 20:12)
«Delante de las canas te levantarás, y honrarás el rostro del anciano.» (Levítico 19:32)
Fue una hermosa oportunidad para vivir la fe a través del servicio y la comunión, recordando que el amor se expresa en acciones concretas: «Llevad los unos las cargas de los otros» (Gálatas 6:2).
GRATITUD Y COMUNIDAD
Como comunidad, queremos expresar nuestro sincero agradecimiento a todos los trabajadores por su entrega desinteresada, a los alumnos del Colegio Urgell por su espíritu de servicio, y de manera especial a la dirección y todo el equipo, cuya iniciativa hizo posible esta experiencia tan bendecida.
Sin duda, fue una jornada que reflejó el amor cristiano en acción, fortaleciendo lazos y dejando una huella de esperanza en cada corazón. Como bien dice la Escritura: «Mirad cuán bueno y cuán delicioso es habitar los hermanos juntos en armonía» (Salmo 133:1).










