Sembrando fe en el Día del Libro
Una experiencia de servicio y confianza en Dios | Iglesia de Granollers
El pasado 23 de abril, en el marco del Día del Libro, cuando las calles se llenan de vida, libros y rosas, un grupo de hermanos de la iglesia de Granollers tuvo el privilegio de salir a compartir literatura cristiana y mensajes de esperanza. Más allá de una actividad cultural, vivimos una experiencia espiritual profunda, confiando plenamente en la promesa de Dios que nos inspira a avanzar más allá de nuestras limitaciones.
LA PROMESA DE DIOS CAPACITA
En momentos de duda, recordamos las palabras del Señor a Moisés en Éxodo 4:10-12, donde el Señor recuerda que Él mismo capacita a quienes llama:
«Entonces dijo Moisés a Jehová: ¡Ay, Señor! nunca he sido hombre de fácil palabra, ni antes, ni desde que tú hablas a tu siervo; porque soy tardo en el habla y torpe de lengua. Y Jehová le respondió: ¿Quién dio la boca al hombre? ¿o quién hizo al mudo y al sordo, al que ve y al ciego? ¿No soy yo Jehová? Ahora pues, ve, y yo estaré con tu boca, y te enseñaré lo que hayas de hablar.» Éxodo 4:10-12 (RVR1960)
AVANZAR CON FE MÁS ALLÁ DE NUESTRAS LIMITACIONES
Aun conscientes de nuestras limitaciones, ese día avanzamos con fe, sabiendo que Dios puede usar nuestras palabras sencillas para tocar corazones. Cada libro entregado y cada conversación fueron oportunidades para sembrar semillas de fe y amor en medio de nuestra comunidad. No necesitamos ser oradores elocuentes ni teólogos expertos; lo que importa es que nuestros corazones estén dispuestos y nuestras manos abiertas para ser canales del amor de Dios.
UN LEGADO DE ESPERANZA
Oramos para que todas aquellas personas que recibieron las buenas nuevas puedan sentir el llamado del Espíritu Santo y el deseo sincero de conocer más profundamente al Dios maravilloso que nos ama con un amor eterno. Que cada mensaje compartido dé fruto en su tiempo y sea luz en sus vidas.
💝 REFLEXIÓN FINAL Esta iniciativa nos recuerda que la misión no depende de nuestras capacidades humanas, sino de nuestra disponibilidad de servir. Como Moisés, quizás nos sentimos «tardos en el habla», pero el Dios de lo imposible está con nosotros, enseñándonos a hablar con el corazón.


