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Lección 1 para el 6 de abril de 2024: LA GUERRA DETRÁS DE TODAS LAS GUERRAS

Vivimos inmersos en un conflicto de dimensiones galácticas. Aunque no seamos conscientes, o no creamos que esto sea posible, el conflicto es real.

Las fuerzas en conflicto son espirituales, invisibles para nosotros
(Ef. 6:12). Sin embargo, podemos sentir los efectos de la guerra. Desastres, inmoralidad, muerte…

Estaba en juego el gobierno mismo de Dios, la lealtad de ángeles y mundos no caídos. Hoy está en juego la lealtad tuya y la mía.

  • El inicio del conflicto

    • La rebelión contra Dios ya existía antes de que la humanidad existiese (Génesis 3:1). Jesús llamó a este ser que siembra la desconfianza entre Dios y sus criaturas «un enemigo», al que identificó como el diablo (Mateo 13:39). ¿Creó Dios al diablo, es decir, creó Dios a un ser maligno?
    • La Biblia nos dice que el diablo es un ángel llamado Lucifer (Isaías 14:12). Este ángel fue creado perfecto y hermoso (Ezequiel 28:12). Fue exaltado al puesto más alto al que un ángel podía aspirar: querubín protector (Ezequiel 28:13-14).
    • Dios le concedió, como a todos sus seres creados, libertad de elección e, inexplicablemente, Lucifer decidió rebelarse, y aspiró a ocupar el trono de Dios (Ezequiel. 28:15; Isaías 14:13-14).
  • Rebelión en el Cielo

    • En su deseo de usurpar el trono del Cielo, Lucifer plantó dudas en los ángeles acerca de la justicia del gobierno divino. ¿No eran todos libres? ¿Por qué someterse a leyes severas y, tal vez, injustas o caprichosas?
    • Lucifer rechazó todos los amorosos llamados de Dios para que cambiase su actitud.
    • La rebelión se convirtió en conflicto abierto, una guerra donde cada ángel debía tomar su decisión. 1/3 de los ángeles siguieron a Satanás, mientras que el resto permaneció fiel a Dios (Apocalipsis 12:4a).
    • Hoy la guerra continua. Satanás sigue activo. Intenta arrastrar a cada persona a rebelarse contra Dios. Solo hay dos bandos. Los que quieren obedecer la Ley de Dios, o los que la rechazan. La decisión es nuestra (Deuteronomio 30:11, 16, 19; José 24:15).
  • Rebelión en la Tierra

    • Dios nos creó en un entorno exento de pecado, perfecto, al igual que los ángeles (Génesis 1:31).
    • Dios nos creó también con la facultad de elegir libremente. Y dio a Adán una orden sencilla: “del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás” (Génesis 2:17).
    • Taimadamente, Satanás consiguió que Adán y Eva dudaran de Dios y le desobedeciesen (Génesis 3:6, 9-13, 19). Adán abrió la puerta para que el pecado entrase, y así la muerte pasó a todos los hombres (Romanos 5:12). ¿Estamos pagando todos por el pecado de Adán?
    • Cada uno pagamos por nuestro propio pecado: «Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios» (Romanos 3:23).
  • El amor contraataca

    • Aun antes de anunciar las consecuencias de la desobediencia, Dios comunicó a Adán y a Eva que existía un plan para su redención (Génesis 3:15).
    • La humanidad se había separado voluntariamente del Creador. Pero, lejos de abandonar a sus desagradecidos hijos, Dios reveló su carácter, amándolos infinitamente (Juan 3:16).
    • La muerte no tenía por qué ser el destino eterno para el pecador. Jesús mostró su amor pagando con su vida el precio del pecado (Romanos 5:8).
    • No hay nada en nosotros que nos haga dignos del amor de Dios. Sin embargo, con cada gota de sangre que Jesús derramó en el Calvario, Dios nos dice: «Te amo».
  • El conflicto hoy

    • Hoy, Jesús está intercediendo por nosotros en el Santuario Celestial (Hebreos 9:24; 7:25).
    • En virtud de su sangre derramada en la cruz, Jesús nos presenta ante el Padre –y ante todos los habitantes del Universo– como personas justas, perfectas, dignas de estar en el Cielo.
    • Por eso, se nos invita a acercarnos con confianza ante Dios a través de Jesús (Hebreos 4:15-16).
    • Jesús quiere que contemos con él para cada necesidad de nuestra vida (Juan 14:13-14). Donde hay miedo, él trae paz; donde hay culpa, él trae perdón; donde hay debilidad, él trae fortaleza.
    • El mayor anhelo de Jesús es vivir con nosotros eternamente (Juan 17:24). ¿Es éste también tu mayor anhelo?

Para  meditar:

«El gran Dios podría haber expulsado inmediatamente del cielo a este archiengañador, pero ese no era su propósito. Daría a los rebeldes una justa oportunidad para que midieran su fuerza con su propio Hijo y sus ángeles leales. En esa batalla cada ángel elegiría su propio bando y lo pondría de manifiesto ante todos. […] Si Dios hubiera ejercido su poder para castigar a este jefe rebelde, los ángeles subversivos no se habrían puesto en evidencia; por eso Dios siguió otro camino, pues quería manifestar definidamente a toda la hueste celestial su justicia y su juicio». (Elena G. White. La historia de la Redención, pág. 17).

«Cuando las tentaciones os asalten, cuando los cuidados, las perplejidades y las tinieblas parezcan envolver vuestra alma, mirad hacia el punto en que visteis la luz por última vez. Descansad en el amor de Cristo y bajo su cuidado protector. Cuando el pecado lucha por dominar en el corazón, cuando la culpa oprime al alma y carga la conciencia, cuando la incredulidad anubla el espíritu, acordaos de que la gracia de Cristo basta para vencer al pecado y desvanecer las tinieblas. Al entrar en comunión con el Salvador entramos en la región de la paz». (Elena G. White. El ministerio de curación, pág. 193).

Autor: Sergio Fustero, de la Iglesia Adventista del 7º Día en Castellón. Responsable, junto con su esposa Eunice Laveda, de la web de recursos para la E.S. Fustero.es
Imagen: Librito oficial de Escuela Sabática

 

Revista Adventista de España