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primogenito


Una expresión clave que no habla de origen, sino de supremacía

En los artículos anteriores hemos visto que el lenguaje bíblico sobre Cristo —como “Hijo” o “unigénito”— no describe un origen, sino una relación única y una singularidad incomparable.

Sin embargo, hay otra expresión que suele aparecer en este mismo debate y que, para muchos, parece aún más explícita: “primogénito”.

Cuando el apóstol Pablo afirma que Cristo es “el primogénito de toda la creación” (Colosenses 1:15), algunos concluyen que está diciendo que Jesús fue el primer ser creado. A primera vista, la expresión puede sugerirlo. Pero, como ya hemos comprobado en esta serie, la clave no está en lo que una palabra nos sugiere en nuestro idioma, sino en cómo la utiliza la propia Escritura.

El uso bíblico de “primogénito”

En la Biblia, el término “primogénito” no se limita a describir el orden de nacimiento. Con frecuencia, expresa algo mucho más significativo: posición, autoridad y derecho de herencia.

Esto se ve con claridad en el Antiguo Testamento. Israel es llamado “mi primogénito” (Éxodo 4:22), no porque fuera la primera nación en existir, sino porque ocupaba un lugar especial en el plan de Dios. Del mismo modo, Dios declara acerca de David: “Yo también le pondré por primogénito, el más excelso de los reyes de la tierra” (Salmo 89:27). David no fue el primer rey de Israel, pero sí fue elevado a una posición de supremacía.

Estos ejemplos muestran que “primogénito” puede referirse a rango y preeminencia, no a origen cronológico.

Colosenses 1:15 en su contexto

Este trasfondo es esencial para entender Colosenses 1:15. Pablo no está escribiendo una definición aislada, sino desarrollando un pasaje cuidadosamente estructurado —probablemente un himno cristológico— cuyo propósito es exaltar a Cristo.

Por eso, inmediatamente después de llamarlo “primogénito de toda la creación”, añade:

“porque en él fueron creadas todas las cosas… todo fue creado por medio de él y para él” (Colosenses 1:16)

Este versículo no es secundario: explica el anterior. Y su afirmación es clara. Cristo no forma parte de la creación, sino que es el agente por medio del cual todo fue creado.

Leído en su contexto, el texto no presenta a Cristo como el primero de los seres creados, sino como aquel que está por encima de toda la creación, con autoridad sobre ella y como su origen.

Como ha señalado Ángel Manuel Rodríguez, el término “primogénito” en este contexto no puede referirse al origen de Cristo, ya que el mismo pasaje afirma que todas las cosas fueron creadas por medio de él. Más bien, describe su supremacía sobre todo lo creado.

Pablo continúa reforzando esta idea:

“Él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten” (Colosenses 1:17)

El énfasis del pasaje no está en el comienzo de Cristo, sino en su supremacía. “Primogénito”, en este contexto, significa que Cristo ocupa el lugar de máxima autoridad sobre todo lo creado.

Una interpretación frecuente… y su dificultad

A pesar de la claridad del contexto, es frecuente interpretar “primogénito” como “primero creado”. Esta lectura suele basarse en una comprensión estrictamente cronológica del término.

Sin embargo, esta interpretación presenta un problema evidente: entra en contradicción con el propio pasaje. Si Cristo creó todas las cosas, no puede ser parte de aquello que ha sido creado, sino que necesariamente está en un nivel distinto al de la creación.

Además, ignora el uso bíblico del término, donde “primogénito” describe repetidamente una posición de preeminencia, no un origen en el tiempo.

Apocalipsis 3:14: una expresión relacionada

A este argumento suele añadirse otro texto:

“el principio de la creación de Dios” (Apocalipsis 3:14)

Aquí la palabra clave es archē. Aunque puede traducirse como “principio”, su significado no se limita a un inicio cronológico. En el uso bíblico, también puede referirse a origen, fuente o autoridad.

En este sentido, el texto no presenta a Cristo como el primer ser creado, sino como aquel que es el origen o la fuente de la creación. Esta lectura encaja perfectamente con lo que ya hemos visto en Juan 1 y Colosenses 1: Cristo no es parte de la creación, sino su causa y su fundamento.

En coherencia con lo ya visto

Llegados a este punto, el cuadro comienza a completarse.

Como vimos anteriormente, el título “Hijo” no describe un origen, sino una relación. El término “unigénito” no indica que el Hijo fue engendrado, sino que es único en su clase.

En la misma línea, “primogénito” no significa que Cristo fue creado, sino que ocupa el lugar de supremacía sobre todo lo creado.

No se trata de tres ideas distintas, sino de tres formas complementarias de describir la misma realidad desde distintos ángulos.

Conclusión

Llamar a Cristo “primogénito” no es situarlo dentro de la creación, sino colocarlo por encima de ella.

No describe su origen, sino su posición.
No habla de su comienzo, sino de su autoridad.
No lo presenta como el primero de los seres creados, sino como el Señor de todo lo creado.

El problema no está en el lenguaje bíblico, sino en leerlo desde categorías que la propia Escritura no utiliza.

Cuando dejamos que la Escritura interprete sus propios términos, descubrimos que este lenguaje no reduce a Cristo, sino que lo exalta. Él es el Hijo eterno, único en su relación con el Padre, incomparable en su identidad y supremo sobre toda la creación.

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