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Singles: El Perdón ¿necesario para quién?

En el retiro aprendimos que necesitamos aprender a perdonar y a perdonarnos. El resentimiento nos daña y nos enferma y sobre todo, nos aleja de Dios. (Col. 3:8)

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En el retiro aprendimos que necesitamos aprender a perdonar y a perdonarnos. El resentimiento nos daña y nos enferma y sobre todo, nos aleja de Dios. (Col. 3:8)

Durante el fin de semana del 23 al 25 de octubre de 2020, desde el Dpto. de Singles hemos disfrutado de un Retiro Espiritual virtual con el Pastor Roberto Badenas. El tema: el perdón, que si bien podría ser necesario para todo el mundo, a nosotros, como personas solas que hemos librado mil batallas, nos llega como alimento espiritual.

Un encuentro en el que hemos compartido experiencias, visión Bíblica acerca de la ofensa, el pecado y el perdón y, sobre todo, donde nos hemos sentido comprendidos e identificados. El perdón suele dar lugar a mucha confusión. Creemos que, si no se disculpan con nosotros, perdonar no sirve de nada. Hay muchos tópicos alrededor de este tema y hemos podido aclararlos.

El Pastor Badenas además, nos sugirió una película, que a todos nos removió y en ocasiones, hasta nos hizo de espejo en nuestras propias batallas internas. Perdonarse a uno mismo es el paso más difícil, aún cuando hemos recibido el perdón del ofendido. Por eso, como gran conclusión, hemos aprendido que el perdón es necesario para uno mismo, como un acto de liberación de la carga, del daño, de la ofensa.

Cargar con el resentimiento nos daña y nos enferma y sobre todo, nos aleja de Dios. (Col. 3:8) Sin duda, una experiencia maravillosa, llena de momentos y compartida con personas extraordinarias. Más allá de la teología o los fundamentos bíblicos, este retiro nos ha hecho crecer como personas y desterrar estereotipos que tenemos impresos por la educación, la sociedad o nuestras propias heridas. ¡Gracias!

Testimonio personal

Entender que Dios me perdona, aún no siendo merecedora, que mi vida le importa y desea tocar mi corazón para limpiarlo de rencor, ha sido una gran liberación.

Muchas son las ocasiones en las que, por educación o miedos propios, cargamos con nuestras ofensas como carta de presentación ante los demás. También es verdad que, en otras ocasiones, los demás no dejan de recordarnos aquello que hemos hecho mal, señalando constantemente la falta cometida.

Todos cometemos errores y aunque el perdón no siempre arregla las cosas, te sitúa en un camino muy diferente de cara al presente y a la forma en la que queremos vivir a partir de ahora.

¿Merezco el perdón? Esa ha sido siempre una pregunta que me ha atormentado. Dios nos perdona por amor. Hacia Él mismo y hacia nosotros, sus hijos. Hace falta que nosotros creamos en esto como algo real y que aceptemos la mano que nos tiende para liberarnos de la pesada carga de la culpa. (Miq. 7:19)

Dios sabe lo que hay en mi corazón, incluso mejor que yo. He llorado durante este fin de semana, porque he comprendido que, mi peor juez soy yo misma.

Dios está deseando abrazarme, perdonarme y proporcionar a mi vida la felicidad que El ha soñado para mi. Aceptar el regalo que nos da es decisión de cada uno. ¡Yo acepto el regalo! y pongo en manos del Señor, ese delicado proceso de curar las heridas de mi alma.

Autora: Loida Burgos, de la iglesia de Sagunto.

Imágenes: Dpto. Singles.

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