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«SIN FRONTERAS»: UNA AVENTURA ENTRE MONTAÑAS QUE FORTALECIÓ LA FE DE JÓVENES Y PIONEROS

Del 16 al 23 de agosto, alrededor de 40 jóvenes y pioneros participaron en «Sin Fronteras», el Campamento de Montaña organizado por el Departamento de Jóvenes Adventistas de España (JAE). Con base en La Seu d’Urgell y rodeados por los paisajes de los Pirineos y Andorra, vivieron una experiencia multiaventura que combinó deporte, naturaleza, convivencia, superación personal y crecimiento espiritual.

Dormir en tiendas de campaña, compartir las tareas cotidianas y convivir durante una semana en plena naturaleza ayudó a crear nuevas amistades y fortalecer el compañerismo. Para algunos era su primer campamento de JAE.

«Ha sido el primer campamento de JAE al que he asistido y ya estoy deseando ir al siguiente. Gracias a los monitores por esperarme y ayudarme en las salidas; a Abel, Miquel y Silvia por esta experiencia dentro de una comunidad tan especial; y a Enoc por la luz que transmitió durante la semana.» — Joel Calvo

AVENTURA Y SUPERACIÓN PERSONAL

El programa incluyó trekking, vías ferratas, kayak, rafting, barranquismo y espeleología, además de juegos, actividades de tiempo libre y momentos de convivencia. Cada jornada presentó un nuevo desafío y ofreció la oportunidad de enfrentarse a los temores, descubrir capacidades y aprender a confiar en los compañeros.

Las montañas de Andorra y La Seu d’Urgell fueron el escenario de esta aventura. Cada sendero recorrido, cada cumbre alcanzada, cada escalón ascendido en las vías ferratas, cada barranco descendido y cada remada realizada en equipo dejaron una huella especial.

Las vías ferratas fueron uno de los grandes retos. La altura, la verticalidad y la exigencia física pusieron a prueba a los participantes. Algunos superaron obstáculos que inicialmente parecían imposibles; otros reconocieron sus límites y ya piensan en prepararse para una próxima edición. Fue fundamental la participación de Miquel Almuni y el apoyo de su esposa, Silvia. Su experiencia, serenidad, paciencia y disposición ayudaron a los jóvenes a sentirse seguros durante los recorridos.

El barranquismo también dejó momentos inolvidables. Los saltos, descensos y el impacto del agua provocaron nervios, emoción y muchas risas. La seguridad transmitida por Abel ayudó a disipar los temores. En el kayak y el rafting, los jóvenes comprobaron que avanzar exigía coordinación, atención y remar juntos en la misma dirección.

El trekking permitió contemplar la grandeza de la creación, mientras que la espeleología los llevó a avanzar unidos en medio de la oscuridad. Cada actividad recordó que no tenemos que afrontar solos los desafíos.

RECUERDOS QUE PERMANECEN

Los testimonios reflejan la huella dejada por el campamento. Pol García lo definió como «un campamento inolvidable, de los que marcan la vida». Natalia Reiz agradeció «todo el esfuerzo realizado por el equipo» y calificó la experiencia como «increíble y digna de repetir».

Ester Hernández también reconoció la dedicación de la organización: «El equipo dejó muchas cosas a un lado para preparar este campamento. Ha sido una semana genial, con reflexiones interesantes y actividades divertidas. Muchas gracias».

Samuel Pérez celebró especialmente la recuperación del encuentro: «Ha sido un placer reencontrarme con muchos y conocer a otros. Gracias a los responsables por volver a organizar este campamento después de varios años. Ojalá se mantenga a partir de ahora».

LA AVENTURA DE ENCONTRARSE CON DIOS

La experiencia espiritual ocupó un lugar central. Enoc Navarro, capellán del campamento, preparó y dirigió las reflexiones de cada día. Cada mañana presentó un personaje de la vida cotidiana cuya historia tenía un paralelismo con un personaje bíblico. A través de los mensajes y momentos de oración, invitó a los jóvenes a escuchar la Palabra, examinar su relación con Jesús y confiar en sus promesas, pase lo que pase.

Las experiencias de la montaña se transformaron así en ilustraciones sobre la perseverancia, la amistad y la seguridad que Dios ofrece ante los obstáculos. Sofía García resumió: «Ha sido una semana chulísima. Muchas gracias, Abel, por hacerla posible y organizarla con tanto cariño. Enoc, los temas han sido buenísimos».

Los jóvenes comprendieron que la fe no elimina las dificultades, pero ofrece fuerza y esperanza para atravesarlas. Del mismo modo que en una vía ferrata es necesario permanecer unido a la línea de vida, Dios es el anclaje que permite continuar avanzando.

Abel Amigó, director del campamento, disfrutó viendo cómo cada joven se enfrentaba a sus miedos. Al finalizar, resumió: «Reflexiones, convivencia, deporte y un poco de adrenalina. Con esta combinación nos quedan recuerdos para siempre. Ha sido una semana llena de experiencias y, gracias a Dios, sin ningún accidente que lamentar».

«Sin Fronteras» también demostró que ser cristiano no es sinónimo de llevar una vida triste o aburrida. La fe puede vivirse con alegría, deporte, amistad, servicio y aventura.

Desde JAE damos gracias a Dios por su protección y agradecemos a Abel Amigó, Enoc Navarro, Miquel Almuni, Silvia y todo el equipo por su compromiso y cariño. También agradecemos a los participantes y a las familias que confiaron sus hijos a este ministerio. Las tiendas ya se han recogido, pero en el corazón quedan las montañas, las vías ferratas, los saltos al agua, las remadas, las conversaciones, las oraciones y las risas. Con todo, lo más imborrable serán las promesas de la Biblia, que esta semana nos recordaron el propósito y la transformación que Dios tiene para cada uno de nosotros. «Sin Fronteras» ha sido mucho más que un campamento: ha sido una oportunidad para superar límites, cultivar amistades y encontrarse con Dios, el mosquetón que asegura nuestra salvación.

Pr. Diego Angulo, Director del Departamento de Jóvenes Adventistas de España.

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