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Recientemente, la iglesia de Badalona organizo el seminario titulado «El poder restaurador del perdón» dictado por el pastor de la Unión Franco-Belga Cristhian Frei.

Toda la iglesia, y simpatizantes que asistieron, disfrutaron de las 8 sesiones. En ellas, el pastor Frei abordó el tema del perdón. El pastor habló sobre los efectos del perdón en la relación con Dios, con el prójimo y en nuestra salud. Además, profundizó en los recursos de los que disponemos para liberarnos de la prisión del resentimiento. Necesitamos mitigar el dolor y reorientar nuestros pensamientos, actos y emociones hacia una vida mejor.

La actividad contó con la presencia de más de 60 personas, y la metodología fue expositiva, además de práctica. Se realizaron dinámicas de grupos, ponencias, cine, foro, actividades grupales, evaluaciones, y mucho trabajo colaborativo entre los participantes.

El experto y ponente, el pastor Cristhian Frei, posee una dilatada trayectoria en el tema. Lleva 25 años estudiando, de manera integral, el tema del perdón. Este tema integra los aspectos, psicológicos, sociológicos, mentales, emocionales, físicos y espirituales, que se deterioran cuando no se hace uso del perdón como práctica de vida.

La sociedad necesita el mensaje del perdón

Destacó que el mundo necesita de este mensaje. Es necesario y oportuno, puesto que tenemos que ver el tema del perdón, la ofensa, el resentimiento, el rencor y la venganza, en el contexto del conflicto cósmico entre el bien y el mal. Todos los seres humanos somos víctimas de la entrada del pecado, y de las tácticas del enemigo para desequilibrar nuestros pensamientos y emociones. El mal es el germen de la división de familias, y el dolor de la humanidad en general.

La experiencia sirvió para ayudar a los participantes a cerrar heridas y ciclos. Personas que durante muchos años han estado cargando el peso de la amargura y el rencor, necesitan comprender que la falta de perdón y resentimiento obstaculizan una relación plena con Dios. Además, sin perdón somos prisioneros de un pasado que nos condena a llevar una pesada carga. El resentimiento y las emociones traumáticas provocan grandes perjuicios a nuestra salud.

Lo primero que debió aclarar el ponente fue ¿Qué es el perdón y qué no lo es?, y con ese punto de partida se detectó que muchos no sabíamos que es realmente el perdón. Llegamos a la conclusión de que muchas situaciones que hemos vivido, sin duda, son inaceptables, pero siempre tendremos la opción de perdonar. A veces con reconciliación y a veces sin reconciliación. Para reconciliarse hacen falta dos, pero para perdonar basta con una sola persona.

Perdonar no es de débiles

El pastor destacó que perdonar no es de débiles, sino de valientes. Y puso el ejemplo máximo del Señor Jesús, quien trató a cada persona como igual y, por tanto, con el respeto y amor que se merece. Resaltó que parte del problema en las relaciones humanas es que se dan arquetipos sistémicos de comportamientos pasivos y agresivos basados en la reacción a un estímulo externo y no en la acción por principios de vida. En algunos casos la persona se siente inferior y desvalida ante el agresor y, en otros, se siente superior y prepotente. Estas dicotomías generan conflictos y reacciones que escalan el malestar entre las partes, e inclusive pueden revertir los roles y el que pensaba era la víctima también se puede convertir en agresor.

Cristhian lanzó una pregunta a modo de desafío: ¿Cómo saber que estoy perdonado por Dios, y cuáles son los indicios de que he perdonado a otras personas? Y dio una respuesta: Experimentamos satisfacción y contentamiento cuando lo que tenemos (en el presente), sobrepasa tanto lo que nos faltaba (en el pasado) como aquello que aún anhelamos (para nuestro futuro). El pastor sentenció que ese «tener» se refiere a ser transformado por el Espíritu Santo. Lo que se tiene son los frutos del espíritu: Amor, Gozo, Paz, Paciencia, Benignidad, Bondad, Fe, Templanza. Y para ello la oración es indispensable en nuestra vida.

Multiplicadores del mensaje del perdón

Antes de concluir el seminario, Frei nos invitó a ser multiplicadores de este mensaje. Un mensaje que tiene promesa y recompensa. En Mateo 5:9 dice: «Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios». Jesús fue el primero que vino a pacificar a este mundo en rebelión. Vino a salvarnos y otorgarnos un perdón incalculable, un perdón infinito, un perdón que le costó su propia vida.

La próxima cita tendrá lugar el 30 de julio. Será una sesión de formación y metodología para aplicar este mensaje del perdón, no solo a nuestra iglesia, sino a nuestra comunidad, vecinos, y grupos pequeños. De esta manera estaremos colaborando en la restauración de quienes necesitan escuchar este mensaje. Quien sabe si podemos ser agentes de conciliación en situaciones que ameriten consejo y apoyo, a través de una perspectiva salvadora del perdón.

Autor: Amenothep Zambrano, corresponsal de revista.adventista.es en la Iglesia Adventista de Badalona.

 

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