Skip to main content

Fallece la pionera Conchita Maestre, el 27 de agosto del 2022, en Reus. Colportora y enamorada de la evangelización, descansa en paz. 

En 1935 Madrid era una ciudad de población considerable cuyos habitantes faena tenían en ganarse la vida en medio de revueltas políticas y laborales. No estaba el patio para grandes celebraciones. Los gobiernos se sucedían uno tras otro y las huelgas e incomodidades entre los sectores político y religioso atemorizaban a las clases populares y trabajadoras.

Los habitantes del barrio del Estrecho, lugar céntrico de la capital, trataban de seguir como podían sus verbenas, sus chotis y sus churros con chocolate. Pero ese año, las verbenas de San Isidro no les permitirían a Benito Maestre y su esposa Carmen acudir a los bailes como hacían cada año. En medio del trajín social, un acontecimiento familiar traería emoción a los dos padres y 4 hijos de la familia. El 7 de julio nació Concepción. Entre alegría y preocupación trataron de salir adelante en medio de convulsiones sociales indeseables por todos los ciudadanos. Conchita vio nacer a otros 3 hermanos y juntos hubieron de componérselas para atravesar una confrontación civil que marcó sus vidas.

En 1942, su hermana Carmen, la mayor de los hermanos, conoció a un muchacho con el cual simpatizó de inmediato. Un día la invitó a visitar una iglesia. Ella le pidió a Conchita que la acompañara y juntas asistieron con Enrique al acto religioso. Tanto les gustó que desde entonces no dejó nunca de asistir a la iglesia e hizo de su fe el eje sobre el cual giró su vida.

Su hermana Carmen se casó con su novio Enrique Codejón, y su hermana Alicia se casó con su novio Rafael Hidalgo. Ambos matrimonios llegaron a ser pastores de la Iglesia Adventista del Séptimo Día en España y marcaron hito en el devenir de la misma. Conchita iba avanzando en edad y llegada la década del 50, visitó a su hermana Alicia, cuyo marido Rafael estaba pastoreando la iglesia de Bilbao. Coincidió en las reuniones de la iglesia con un joven con el que pronto hizo una buena amistad: Guillermo Pérez. No tuvo que pasar mucho tiempo para que formaran un hogar bendecido con tres hijos: Pablo, David y Guillermo.

Tanto Conchita como Guillermo sentían en sus corazones la necesidad de compartir con otros su esperanza y su sentir y decidieron dedicarse por entero al colportaje. Lugares como Bilbao y Madrid se beneficiaron de su trabajo. Después la iglesia les pidió que efectuaran una labor de avanzada y establecimiento de grupos de creyentes en Almería, León y Reus.

En cada una de estas ciudades, Conchita se dedicaba a visitar a las personas en sus domicilios, y en cada uno de ellos dejaba una revista o un libro. Solo en la Tierra Nueva sabremos la cantidad de personas que han visitado la iglesia motivados por alguna de sus visitas. Sí sabemos que en Bilbao, incluso años después de su partida para otra ciudad, se recibieron visitas de personas que preguntaban por «una señora llamada Conchita que me regaló esta revista».

Fue Reus (Tarragona), la ciudad que se benefició de sus últimos esfuerzos evangelísticos. La que los acogió en su jubilación, y donde quedaron hasta su descanso, siendo fieles miembros de la iglesia como lo fueron durante toda su vida. Primero fue Guillermo, el 27 de diciembre del 2013 y ahora Conchita el 27 de agosto del 2022. A ambos les ha tocado entrar en el descanso para abrir los ojos cuando Jesús les llame para estar con Él para siempre.

Con Conchita vemos como van menguando los pioneros de la obra de predicación en España, y le pedimos a Dios que nos ayude a poder llevar con dignidad y entusiasmo la antorcha que nos han dejado.

Autor: Jordi Abad, corresponsal de la Revista Adventista en la iglesia de Reus

 

2 comentarios

  • Richard Ruszuly dice:

    Nuestro más sentido pésame a todos los familiares. Dios nos haga testigos de la resurrección de Conchita.

  • Isabel Reinaldo Fernández dice:

    Que maravilloso testimonio de nuestra hermana Conchi, la persona que me llevó a conocer la iglesia adventista del Septimo Día.
    Ojalá todos nosotros dejemos un testimonio como ella.

Deja un comentario