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El pasado sábado 22 de agosto celebramos la última actividad misionera del año eclesiástico 2025/2026. Bajo el lema «Sábado Misionero: juntos hacemos la diferencia», los departamentos de Ministerio Personal, ADRA, JAE y Posibilidades unieron esfuerzos para vivir una jornada dedicada al servicio, la solidaridad y la misión.

PREPARATIVOS CON CARIÑO

Desde primera hora de la tarde nos reunimos en la iglesia un numeroso grupo de hermanos y hermanas de todas las edades. Allí comenzaron los preparativos: organizamos bolsas de merienda con agua fresca, sándwiches y fruta, acompañadas de un pequeño mensaje escrito a mano. Un detalle sencillo, pero preparado con cariño, para recordar a cada persona que recibiera una de aquellas bolsas que alguien había pensado especialmente en ella.

SALIENDO AL ENCUENTRO

Después llegó el momento de salir. Un grupo recorrió distintos puntos de nuestra ciudad para acercarse a personas en situación de calle, entregándoles las meriendas y literatura. Otros dedicaron la jornada a visitar a nuestros mayores y enfermos, mientras que otro grupo acudió a hospitales llevando también alimentos, literatura y, sobre todo, compañía y palabras de esperanza.

Fue una experiencia que nos recordó que la misión no siempre comienza con grandes acciones. A veces comienza con una bolsa de comida, una conversación, una visita o simplemente con dedicar tiempo a quien lo necesita.

«En cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis». Mateo 25:40.

También hicimos nuestras las palabras de Hebreos:

«Y de hacer bien y de la ayuda mutua no os olvidéis». Hebreos 13:16.

UN REENCUENTRO EN COMUNIDAD

Terminamos la jornada reencontrándonos en un parque cercano, donde compartimos nuevamente como iglesia, agradecidos por lo vivido y convencidos de que cada pequeño gesto puede convertirse en una oportunidad para reflejar el amor de Cristo.

Porque la misión no termina al salir de la iglesia: comienza precisamente cuando salimos de ella.

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