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Leyendo el artículo que mi tocaya Isabel ha escrito sobre 60+, y con la tranquilidad que dá en trabajo terminado, mi mente se ha ido a otro patio, cerquita de Córdoba, concretamente al de Cabra: la casa de mi querida amiga Charito. Rosario Gómez ha sido, y sigue siendo, durante muchos años, un rayo de luz  evangélico alumbrando a esta bonita ciudad. Una misionera de corazón que sigue trabajando como pueden, incansable, para el Señor.

Cuantas horas, de cuantos días, y de cuantos años, han servido para hablar, orar y alabar al Señor, en ese hogar de puertas abiertas para los que la hemos visitado, a ella y a su familia… Pero la vida pasa, y con su devenir, también tenemos que adaptarnos a las nuevas circunstancias. A ella ahora la ha llevado a Sagunto con sus hijos, ¡con quien mejor! Pero, la distancia no hará que nos olvidemos de ella.

A través de estas líneas queremos hacerle un reconocimiento público por el trabajo de toda una vida dando a conocer el mensaje del Señor. Me consta que nuestra Rosario, o Charito, como cariñosamente la llamamos, está en el corazón de todo

s los que por su hogar o la iglesia han pasado. Sabemos que ahora en Sagunto seguirá siendo un rayo de luz y cariño para los que tengan la suerte de estar a su lado.

Te echamos de menos en 60 +. Y, aunque sabemos que por ahora no puedes viajar, sigues formando parte de este grupo y de la memoria colectiva de todos los que te conocen, y tuvieron la suerte de compartir tantos buenos momentos contigo. ¡Estás en nuestros corazones y en nuestras oraciones! ¡Muchas gracias, Charito! ¡Muchas gracias, Rosario Gómez, por ser un reflejo de Jesús! ¡Que el Señor te bendiga siempre!

Autora: Isabel Iniesta, de la iglesia adventista de Córdoba. 

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Hay un comentario

  • Lúcia Helena Carneiro Guimaraes dice:

    Rosarito una persona consagrada al Señor, que nos inspira a avanzar y no desmayar.