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DÍA 8: PALABRAS DE ÁNIMO

Te has embarcado en un viaje de 40 días, con el compromiso de desarrollar el hábito de buscar a Dios en la primera hora de cada mañana. Claro, formar un hábito no es tarea sencilla. ¿Y si recibieras una carta con palabras de ánimo para guiarte en esta nueva fase de tu vida cristiana? Elena G. White escribió una carta así para un joven de 19 años. Me hizo muy bien leerla, y creo que también puede ser buena para ti.

Sugerencias para la actividad

  • Lectura individual: lee la carta y luego resume lo que te parece más importante.
  • Lectura en grupos pequeños: lean la carta un párrafo cada uno. Al final, cada uno comparte qué frases le impactaron y animaron más.

Carta: un examen del año que termina

Hoy termina otro año de tu vida. ¿Cómo puedes considerarlo al echar sobre él una mirada retrospectiva? ¿Has progresado en la vida divina? ¿Creciste en espiritualidad? ¿Lograste crucificar el yo con sus afectos y concupiscencias? ¿Te interesa más el estudio de la Palabra de Dios? ¿Obtuviste victorias decisivas sobre tus propios sentimientos y carácter díscolo? ¿Cuál ha sido el registro de tu vida durante el año que acaba de pasar a la eternidad para nunca más volver?

Al entrar en el nuevo año, hazlo con la ferviente resolución de dirigirte hacia adelante y hacia arriba. Sea tu vida más elevada y más exaltada de lo que jamás ha sido. Propónte no buscar tu propio interés y placer, sino hacer progresar la causa de tu Redentor. No permanezcas en una posición donde necesitas ayuda, donde otros tengan que guardarte para conservarte en el camino estrecho.

Puedes ser fuerte para ejercer en otros una influencia santificadora. Puedes hallarte donde el interés de tu alma se despierte para hacer bien a otros, para consolar a los entristecidos, fortalecer a los débiles y dar tu testimonio por Cristo siempre que se presente la oportunidad. Ten por blanco honrar a Dios en todo, siempre y por doquiera. Entreteje tu religión en todo. Sé cabal en cuanto emprendas. […]

Carta: entrégate por completo a Dios

Muchos profesan estar del lado del Señor, sin estarlo; el peso de todas sus acciones está en favor de Satanás. ¿Por qué medios determinaremos en qué lado estamos? ¿Quién posee el corazón? ¿Con quién están nuestros pensamientos? ¿Acerca de quién conversamos con deleite? ¿A quién dedicamos nuestros más cálidos afectos y nuestras mejores energías? Si estamos del lado del Señor, nuestros pensamientos están con él, y nuestras reflexiones más dulces se refieren a él. No trabamos amistad con el mundo; hemos consagrado a Dios todo lo que tenemos y somos. Anhelamos llevar su imagen, respirar su espíritu, hacer su voluntad y agradarle en todo. […]

Entrégate completamente a Dios; ríndele todo sin reserva y busca así la paz que sobrepuja todo entendimiento. No puedes ser nutrido por Cristo a menos que estés en él. Si no estás en él, eres un sarmiento seco. No sientes tu necesidad de pureza y verdadera santidad. Debes anhelar con fervor el Espíritu Santo, y orar fervorosamente para obtenerlo. No puedes esperar la bendición de Dios sin buscarla. Si empleas los recursos que se hallan a tu alcance, experimentarás un crecimiento en la gracia, y te elevarás a una vida superior. […]

Si se ejercita de continuo la mente en las cosas del espíritu, no será necesario permanecer en la condición de enanos espirituales. Pero el mero hecho de orar al respecto, no satisfará las necesidades del caso. El ejercicio producirá fuerza. Muchos de los que profesan creer en Cristo están muy expuestos a perder ambos mundos. El ser cristiano a medias y mundano a medias hace que uno sea cristiano en una centésima parte, y mundano en todo lo demás. […]

Carta: prepárate para el Cielo

Los que han educado su mente en el deleite de los ejercicios espirituales son los que pueden ser trasladados sin que los abrume la pureza y la gloria trascendental del Cielo. Puedes tener un vasto conocimiento de las artes, puedes estar familiarizado con las ciencias, puedes sobresalir en música y caligrafía, pueden agradar tus modales a los que te tratan, pero ¿qué tienen que ver estas cosas con una preparación para el Cielo? ¿Te preparan para subsistir delante del tribunal de Dios?

No te engañes. Dios no puede ser burlado. Nada que no sea la santidad te preparará para el Cielo. Es la piedad sincera y experimental lo único que puede darte un carácter puro y elevado, y habilitarte para entrar en la presencia de Dios, quien mora en luz inaccesible. Esta tierra es el único lugar donde debemos adquirir el carácter celestial.

Por lo tanto, comienza en seguida. Y no te lisonjees de que llegará el tiempo en que podrás con más facilidad que ahora hacer un esfuerzo ferviente. Cada día te distancias más de Dios. Prepárate para la eternidad con un celo que no has manifestado todavía. Educa la mente para amar la Biblia, amar la reunión de oración, amar la hora de meditación, y sobre todo, la hora en la cual el alma comulga con Dios. Adquiere la mentalidad del Cielo si quieres unirte con el coro celestial en las mansiones divinas.

Hoy empieza un nuevo año de tu vida. Una nueva página ha sido abierta en el libro por el ángel registrador. ¿Qué se anotará en sus columnas? ¿Quedarán manchadas con la negligencia espiritual, con deberes que no fueron cumplidos? No lo permita Dios.

Greenville, Míchigan, 27 de julio de 1868 (Elena G. de White, Testimonios para la Iglesia, t. 2, pp. 236-242).

Para reflexionar: «No es natural para ti amar las cosas espirituales, pero puedes adquirir este amor ejercitando tu mente y las fuerzas de tu ser en esa dirección. Lo que necesitas es el poder de obrar. La verdadera educación es el poder de usar nuestras facultades de manera que produzcan resultados benéficos. ¿Por qué ocupa la religión tan poco de nuestra atención mientras que el mundo obtiene la fuerza del cerebro, de los huesos y de los músculos? Es porque toda la fuerza de nuestro ser se dedica a ello. Nos hemos preparado para dedicarnos con fervor y poder a los negocios mundanales hasta el punto que ahora es fácil para la mente inclinarse en este sentido. Esta es la única razón que nos explica por qué los creyentes encuentran tan difícil la vida religiosa y tan fácil la vida mundanal» (Elena G. de White, Testimonios para la Iglesia, t. 2, p. 238).

Desafío para hoy: Lleva la actividad de hoy un paso más allá escribiendo una carta tú mismo para animar a otra persona a buscar a Dios cada mañana. Puedes incluir versículos de la Biblia o alguna frase de la carta de Elena G. White que leíste hoy.

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