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Del 3 al 5 de noviembre de 2023, el Ministerio de la Mujer de la Iglesia Adventista de Las Rosas (Madrid), realizó el programa especial titulado: «Lobos vestidos de ovejas», el cual tuvo como invitada especial a la directora nacional del Ministerio de la Mujer en España, Mercedes Martínez.

De acuerdo con las organizadoras, el propósito de la programación era abordar el tema del abuso dentro de la comunidad de la iglesia y enfatizar la pronta ayuda a las víctimas. «Tenemos que procurar que nuestras hermanas y hermanos conozcan que el abuso es un problema real», -indicó Raquel Jiménez, directora del Ministerio de la Mujer de la Iglesia de Las Rosas-.

Desde el viernes por la tarde hasta el sábado por la mañana, Martínez dictó varios seminarios que muestran la cruda realidad que está afectando no solo al mundo, sino a nuestras iglesias. «Cuando el abuso es perpetrado por un cristiano, el daño es aún mayor debido a la capa inherente de abuso espiritual que lo acompaña», afirmó la directora.

Todos los tipos de abuso dañan 

Entre los diferentes tipos de abuso existentes, durante el sermón Martínez destacó el abuso infantil, y compartió casos reales para llamar a conciencia tanto a padres como hermanos de velar por los más pequeños de la iglesia. «Todos los tipos de abuso infantil tienen el potencial de dañar el cerebro en desarrollo de un niño, lo que los predispone a problemas de salud mental y física de por vida y aumenta los riesgos de todo tipo de problemas: sociales, emocionales, conductuales y académicos», -afirmó la directora-.

Asimismo, recalcó la importancia de brindar apoyo a las víctimas y responder efectivamente ante cualquier situación de abuso, independientemente del cargo o posición del abusador, y es que «el abuso ocurre cuando una persona usa el poder o la influencia para aprovecharse de una persona vulnerable», -aseguró Martínez-.

De acuerdo con la directora, el impacto del abuso no está estrictamente ligado a la gravedad o tipo de abuso, sino que está íntimamente relacionado con el apoyo que puede recibir la víctima. Por ello, Martínez recomienda: «Primero, si alguna vez se puede apoyar a una víctima, es necesario hacerlo; segundo, si es posible responsabilizar a un delincuente, hágalo».

Sin obviar la ayuda psicológica necesaria para las víctimas, Martínez indicaba que Dios puede sanar, y al escuchar Su voz la víctima puede hallar descanso.

Ojalá todos nos concienciemos sobre este tema y seamos capaces de amar más y mejor a los demás.

Autora: Sandra Rivero Noriega, de la Iglesia Adventista del Séptimo Día en Madrid-Las Rosas
Fotos: Alex Morales y Lucía Fabián

 

Revista Adventista de España