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María Catalina Evangelio García (1934–2025). Una vida sencilla, dedicada al servicio, que hoy descansa en la esperanza bienaventurada de la resurrección.

El pasado 27 de diciembre de 2025, a las 23:00 horas, pasó al descanso en el Señor María Catalina Evangelio García, madre del pastor Daniel Salvador Evangelio, a la edad de 91 años, la misma edad a la que años atrás había partido su fiel compañero de vida. Su descanso marca la despedida terrenal de una mujer cuya influencia silenciosa, pero profunda, alcanzó a muchas personas, y de manera especial a su familia.

María Catalina vivió para servir. Su vida estuvo marcada por la entrega cotidiana, especialmente hacia los suyos, expresada en el cuidado constante, la atención cercana y una hospitalidad que muchos recuerdan con gratitud. Sus comidas, preparadas con esmero y cariño, fueron durante años un medio sencillo, pero poderoso de comunión, afecto y servicio cristiano.

Un testimonio fiel

Junto a su esposo, Julián Salvador, fue bautizada en 1979 en la Iglesia Adventista de Valencia Vives, por el pastor Enrique Codejón. Desde entonces, ambos contribuyeron activamente a la formación y consolidación de un grupo adventista en un pequeño pueblo de apenas 200 habitantes, que llegó a ser durante años el grupo adventista más numeroso de la provincia de Cuenca. Su testimonio fiel dejó una huella duradera en la comunidad.

Entre las muchas vidas influenciadas por su ejemplo se encuentra la de su hijo, el pastor Daniel Salvador, así como la de todos sus hermanos. Daniel es conocido como un pastor comprometido, con una clara pasión por el mensaje del Evangelio, vivido y proclamado con fidelidad. Sin duda, esa vocación y entrega tienen mucho que ver con la educación recibida en el hogar, con el empeño espiritual y la fidelidad de unos padres que supieron guiar a sus hijos por los caminos del Señor.

Actos de despedida

Los actos de despedida se desarrollaron en un ambiente profundamente familiar y respetuoso. Más de 70 personas del pueblo participaron en el velatorio, mostrando el aprecio y la estima que María Catalina había sembrado a lo largo de su vida. Posteriormente, en una ceremonia sencilla, su hijo Daniel compartió un mensaje centrado en la resurrección y la esperanza cristiana, recordando la promesa bíblica que sostiene a los creyentes frente a la muerte.

Finalmente, fue sepultada en el cementerio de Víllora, en el mismo lugar donde, más de seis años atrás, había sido enterrado su esposo. Una vez concluida la ceremonia, su amigo y compañero en el ministerio, el pastor Antonio Martínez, acompañó a la familia en el momento final de la despedida, elevando una sentida oración de consuelo y esperanza.

«Hasta la resurrección»

Un detalle especialmente significativo fue el mensaje colocado en la corona floral: «Hasta la resurrección». Esa sencilla frase despertó preguntas entre vecinos y asistentes, brindando la oportunidad de explicar la esperanza adventista: que todos los que creen en el Señor Jesucristo y mueren en la fe resucitarán cuando Él venga por segunda vez. Así, incluso en la despedida, el testimonio de María Catalina siguió anunciando el Evangelio.

Desde estas líneas, como cuerpo pastoral y como iglesia, hacemos llegar nuestro más sincero pésame a sus hijos Daniel, Julián, Juan y Javier, a sus nietos Adrián, Sandra, Iván, Graciela y Mario, y a toda la familia, así como a la comunidad de fe que la conoció y amó. Nos unimos en oración para que estos días de despedida, y el nuevo año que comienza, los acerquen aún más a la esperanza bienaventurada.

La Escritura nos recuerda:

«No queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza» (1 Tesalonicenses 4:13), y también la promesa segura del Señor: «El que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá» (Juan 11:25).

María Catalina descansa ahora en la esperanza de la vida eterna, ganada para ella por su Señor Jesucristo en la cruz. Aguarda el día glorioso en que, al llamado del Salvador, despertará para vida nueva. Porque, como declara la Palabra de Dios:
«Bienaventurados de aquí en adelante los muertos que mueren en el Señor… porque sus obras con ellos siguen» (Apocalipsis 14:13).

Sus obras, sin duda, la acompañan.

Autor: Richard Ruszuly, secretario ministerial de la Iglesia Adventista del Séptimo Día en España. 

 

 

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Revista Adventista de España
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