Skip to main content

Escoge, pues, la vida – Lección 8 del 4º trimestre de 2021 – ESCUELA SABÁTICA VIVA

¡Disfruta de la lección! Compártela con tus amistades y comenta. Te invitamos a tener una experiencia más allá del sábado convirtiendo tu Unidad de Acción en una Iglesia Hogar en donde la Biblia, la oración intercesora, la fraternidad y la testificación sean vuestro estilo de vida. Así experimentaremos un poder renovador en la iglesia y en el cumplimiento de la misión.

VER VIDEO: https://www.youtube.com/watch?v=vquGHRU-wkk

Para memorizar

“A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia” (Deut. 30:19).

Una joven de 22 años fue diagnosticada con una enfermedad mortal: tumor cerebral. Incluso con todas las maravillas de la medicina mo- derna, no se podía hacer nada más que prolongar la agonía hasta lo inevitable. Pero esta joven, Sandy, no quería morir. Entonces, tuvo un plan. Después de su muerte, le pondrían la cabeza en una tina de nitrógeno líquido congelado, para preservar sus células cerebrales. Y allí esperaría, cincuenta años, cien años, mil años, hasta que la tecnología hubiera avanzado lo sufi- ciente y su cerebro, compuesto por conexiones neuronales, podría cargarse en una computadora. Así, Sandy podría “vivir”, tal vez incluso para siempre.

Triste historia, no solo porque una joven estaba a punto de morir, sino también debido a dónde puso su esperanza. Como la mayoría, Sandy quería vivir. Pero eligió un camino que, a fin de cuentas, seguramente no funcionará.
Esta semana, mientras seguimos en Deuteronomio, veremos la prefe- rencia de vida y la oportunidad que se nos da de elegir la vida, pero elegirla en los términos que Dios, el Dador y Sustentador de la vida, nos ha ofrecido en su misericordia.

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Génesis 2:8, 9; Romanos 6:23; 1 Juan 5:12; Deuteronomio 30:1–20; Romanos 10:6–10; Deuteronomio 4:19; Apoca- lipsis 14:6–12.

Deja un comentario