Skip to main content

Se acerca la Navidad de 2022, y hay iniciativas muy interesantes en nuestra iglesia para festejar el nacimiento de Cristo. Una de ellas es la del pianista, compositor y profesor de piano, Daniel Cavero, quien ha lanzado un vídeo en YouTube con una selección de himnos de Navidad de nuestro himnario adventista.

E.A. Muchas gracias, Daniel, por concedernos esta entrevista para la Revista Adventista de España.

D.C. ¡Un placer el poder compartir con vosotros esta nueva aventura musical!

E.A. ¿De dónde surge la iniciativa de realizar un vídeo con vídeos navideños tomados de nuestro himnario adventista?

D.C. Hace mucho tiempo tenía en mente disfrutar, con un lenguaje personal, de los himnos que desde pequeño escuchaba en mi casa, con mi madre sentada al piano. Todos hemos sido, y somos, muy amantes de la música en nuestra familia. Es como hacer un viaje al pasado, pero con la experiencia del presente. ¡Y si son villancicos aún me traen más recuerdos, por supuesto!

E.A. ¿Por qué del himnario? ¿Qué supone para ti el himnario adventista, y qué crees que representa para nuestra iglesia?

D.C. Es una buena pregunta. Siento que en el mundo que nos movemos con tantos estilos, gustos, culturas y ritmos diferentes… Acercarse al himnario es como volver a casa. Encontrar un idioma en común, reunirte con tu familia. Es orar desde la sencillez y la escucha.

E.A. ¿Cuál es el objetivo de este video? ¿De qué modo puede ser útil para nuestros hermanos y nuestras iglesias?

D.C. Mi deseo al grabar este programa fue volver a disfrutar, y hacer disfrutar a otros, de esas melodías antiguas y actuales a la vez. En una sociedad en la que una música es «vieja» si tiene más de tres semanas, el volver a las raíces es todo un placer. Y grabar estos temas entrañables, con un lenguaje personal, puede servir para llamar la atención sobre tantas joyas olvidadas de nuestro himnario.

E.A. Este video forma parte de un proyecto más amplio de música en las redes sociales, ¿verdad, Daniel? Cuéntanos un poco…

D.C. Después de haber sobrevivido a la Covid-19, gracias a Dios, hemos reconducido, junto con mi esposa Nilda Lutz, nuestra vida profesional como músicos en redes. Creamos una Academia de Música online donde ofrecemos formación en piano, canto, lenguaje musical, historia de la música, etc. en diferentes países (además de España, también en Francia, Austria, Inglaterra y Australia). Por otro lado, producimos recitales, audiciones y máster clases, siempre por Internet. Estamos empezando incluso a desarrollar cursos en el mundo virtual (Metaverso), y es una experiencia excitante. Pero en donde disfrutamos más es, con seguridad, formando pianistas, organistas y cantantes en nuestras iglesias, fruto de nuestra experiencia como profesores de cinco colegios adventistas en América y Europa.

E.A. Daniel eres un pianista con una gran trayectoria profesional, creo que tocas el piano desde pequeño porque tu madre ya era profesora de piano… Como cristiano adventista, ¿por qué es tan importante la música para ti?

D.C. Porque la música es un lenguaje en sí misma. Potente, libre, personal y cercana. ¡Es capaz de cambiar tu estado de ánimo, tus deseos, tu voluntad o tus intereses, ¡sin necesidad de entenderla! Es el idioma universal más poderoso que jamás ha existido ni existirá.

E.A. ¿De qué modo la música te ayudó en momentos difíciles, como cuando tuviste que recuperarte de tu hospitalización por culpa de la Covid-19?

D.C. Después de despertar del coma, los dos meses que pasé en la UCI fueron los más duros, física y mentalmente. Y es verdad que el imaginarme la música en mi mente me dio mucha paz y confianza en Dios. Sí, ha sido determinante en mi vida muchas veces.

E.A. Como decía, eres un músico destacado, y tienes, además, una familia muy musical. Tu esposa Nilda es profesora de canto y una excelente soprano, y tus hijas y nieta también han heredado ese don musical… ¿Es la música útil en la vida familiar y espiritual? ¿Cómo podemos usar esta poderosa herramienta para acercarnos más unos a otros y al Señor?

D.C. El hacer músico-terapia está al alcance de todos. Si estamos deprimidos, no se nos ocurre escuchar un tema triste que ahonde más nuestra pena. Si salimos a caminar buscamos un tema rítmico que marque bien nuestros pasos, y en una fiesta no solemos escuchar canto gregoriano. Creo que la música en sí misma tiene un lenguaje que debemos aprender a usar para nuestro bien. Y en la relación con nuestro Dios es vital que sepamos elegirla para el verdadero objetivo que tiene la religión: religarnos, unirnos, a Él cada día más. Esa es mi meta: hacer de la música un puente que me acerque más a Dios y a mis semejantes.

E.A. Muchas gracias Daniel. Te deseamos muchas bendiciones en tus proyectos. Realmente es una delicia escucharte tocar, y disfrutar de la pasión que pones en ello. Gracias por tu música. Gracias, porque nos acerca un poquito más al cielo.

D.C. Gracias a vosotros por dejarme expresar sentimientos e ideas que me son muy queridos. Bendiciones en el Señor.

Lic. Teología & Comunicadora Editora Revista Adventista Productora radio y TV/ Redactora Web en HopeMedia Edit/coordin. Quecurso.com

4 comentarios

  • Maria dice:

    «Es orar de la sencillez y la escucha», ¿como no caer ante tal «monstruo» de la música y el lenguaje, de la profesionalidad y gran humanidad que transmite el que se rebaja enseñarme el ABC del piano y anima un corazón, a veces, triste?
    ¡Gracias a Diós por el gran privilegio de tener a un tan virtuoso profesor que ha nacido por almacenar en sí toda la Pedagogía y Psihopedagogia además de las mágicas matemáticas de las notas?
    ¡Que Diós nos los bendigan!

  • Juan Francisco Garcia Garcia jfggmaderuelo@yahoo.es dice:

    Muchas gracias hno Cavero por deleitarnos con estos hermosos himnos villancicos. Gracias por estos acordes que nos evocan el nacimiento d de ntro Sr.Jhs. y po r las horas de dedicación que has empleado. Están muy conseguidos Ánimo hno Cavero.

    • Esther Azón. Revista Adventista dice:

      Ciertamente, son himnos magníficos, maravillosamente interpretados. Muchas gracias por tu amable comentario, Juan Francisco. Bendiciones.