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La iglesia de Elche Raval vivió el sábado 7 de marzo una jornada especialmente significativa marcada por la alabanza, la unidad y el compromiso misionero. A través de diferentes ceremonias, cultos y actividades, los asistentes celebraron el sábado bíblico con gozo, destacando la presencia del Señor como eje central de un día lleno de espiritualidad y comunidad.

Un programa centrado en la familia y el servicio

Durante el programa, el Departamento del Ministerio de la Mujer tuvo un papel destacado al resaltar la bendición de Dios manifestada a través de las hermanas de la iglesia y al poner en valor la hermosura de la familia dentro del plan divino. La participación de este departamento contribuyó a reforzar el mensaje de unidad y propósito compartido.

Uno de los momentos más emotivos fue la presentación de la pequeña Noa, hija de Yuranis y Darío, a quien la congregación encomendó al cuidado y la guía del Señor en su crecimiento. Asimismo, se realizó un reconocimiento especial a dos hermanas veteranas, Casilda Espinosa y Valentina López, en agradecimiento por «su dedicación, testimonio y años de servicio fiel en la misión».

Formación espiritual y salida misionera

La jornada continuó con el estudio de la Escuela Sabática, que permitió a los asistentes profundizar en la Palabra de Dios y compartir la riqueza de las Escrituras. Este espacio de reflexión recordó a la iglesia que «somos completos en Cristo», reforzando la dimensión formativa del encuentro.

Para concluir el día, la iglesia salió a la misión en distintos puntos de la ciudad de Elche. Allí se repartieron flores acompañadas de tarjetas de Radio Adventista Elche. En esta actividad participó también el club de Exploradores, cuyos integrantes colaboraron con entusiasmo en la iniciativa. Este gesto sencillo llevó «un mensaje de esperanza y cariño» a numerosas personas.

Un símbolo de amor y compromiso

Las flores repartidas, así como las entregadas a todas las hermanas de la iglesia, fueron claveles. Estas flores son símbolo de fascinación, distinción y amor profundo. Estas cualidades reflejan el deseo de la comunidad de vivir bajo la bendición de Dios y compartir ese amor con quienes les rodean.

La jornada concluyó con un sentimiento generalizado de gratitud, comunión y misión.

«El verdadero sentido del sábado es encontrarnos con Dios y compartir su amor con el mundo», fue el mensaje que quedó como cierre de un día vivido con intensidad y propósito.

Soli Deo gloria.

Autor: Laurentiu Druga, pastor de la Iglesia Adventista del Séptimo Día en España. 

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Revista Adventista de España
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