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🔎 En este video nos enfocamos en: «El medio de comunicación más poderoso de la historia» (El santuario).

INVESTIGACIÓN BÍBLICA, una serie histórica, apologética y bíblica donde abordamos preguntas y temas profundos que nos hacen reflexionar sobre nuestra fe y nuestra relación con Dios. Presentado por diversos pastores de la Iglesia Adventista en España.

Los medios de comunicación hoy

Uno de los avances más importantes en las últimas décadas es sin duda la manera en la que nos comunicamos. Un claro ejemplo lo tenemos en la famosa aplicación de WhatsApp, que permite comunicarse con personas de todo el mundo de manera instantánea. Puede ser con intercambio de textos, audios, fotografías, llamadas o con pequeños iconos digitales conocidos como emoticonos. Pero ¿Dios ha ideado alguna App, con emoticonos, que nos comunica imágenes, emociones, ideas para el mundo moderno?

El medio de comunicación divino más poderoso de la historia

Utilizando la terminología moderna del campo de las aplicaciones informáticas, diríamos que el santuario es una Toolbox, es decir, una caja de herramientas teológicas que contendría todas las herramientas divinas para aplicar el plan de salvación a la humanidad en el taller mecánico divino. El propósito de estas herramientas teológicas del santuario sería cumplir el plan de salvación divino con su pueblo para lograr un reino de sacerdotes y una nación santa: «serán para mí un reino de sacerdotes y una nación santa. “Comunícales todo esto a los israelitas”» (Ex 19,6): «el medio de comunicación divino más poderoso de la historia», el WhatsApp teológico divino moderno.

Esta Toolbox contiene todas las herramientas divinas necesarias para arreglar todos los problemas teológicos con Dios y los seres humanos. Dios, como el Gran Mecánico, aplica herramientas de la mecánica divina al ser humano, como la teología de la creación, del pecado, del arrepentimiento, de la confesión, de la expiación, del perdón, de la justificación, de la santificación, de la salvación, del juicio, de la ley, del pacto, de la oración, del Espíritu, etc. Cada una de esas herramientas es la respuesta teológica de Dios a las necesidades humanas.

Según el pensamiento hebreo, la teología es la manera práctica de vivir la comprensión y el conocimiento de Dios mediante el santuario; la estructura visible, tangible y real de la presencia y la comunicación con Dios. Ningún concepto, idea y teología divina está fuera del santuario. De manera que los relatos bíblicos están marcados con textos que enfatizan la centralidad del santuario.

Ese era el verdadero objetivo divino mediante el santuario, con todas sus teologías, desarrollar y construir el reino de Dios en la tierra con un sacerdocio y una nación santa que fuese el modelo teológico para todas las demás naciones de la tierra. Ese propósito divino solo podría lograrse mediante un espacio santo, un santuario (tabernáculo, templo). Donde prevaleciese el reino divino en un mundo de caos y maldad. Allí donde la bondad de la creación (7 veces descrita en Génesis 1) ya no prevalecía en un mundo dominado por la caída y el mal.

Donde solo una porción o espacio de la creación, el santuario, podría mantener día a día y año tras año mediante el Día de la expiación o perdón anual el estatus original. Y finalmente, el cumplimiento profético divino del retorno a la santidad integral de los cielos y la tierra (Gn 1,1; cf. Heb 12,14: «Busquen […] la santidad, sin la cual nadie verá al Señor»).

Jesús en el santuario: el hilo conductor teológico

De esta manera, los escritores del Nuevo Testamento encontraron que el megatema teológico del santuario, más específicamente, Cristo en el Santuario, para ser no solo el centro unificador alrededor del cual comprendieron el AT, sino también el hilo conductor teológico para trazar el avance y desarrollo continuo de la revelación progresiva de Dios en la Escritura. Lo vemos con una claridad meridiana en los textos del NT. Mt 12,6: «Pues yo les digo que aquí está uno más grande que el templo» (Jn 1,29.36): «Al día siguiente, Juan vio a Jesús que se acercaba a él, y dijo: “¡Aquí tienen al Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo! […] Al ver a Jesús que pasaba por ahí, dijo: ¡Aquí tienen al Cordero de Dios!”»; 1 P 1,19: «El precio de nuestro rescate se pagó (…) con la preciosa sangre de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin defecto».

Te invito a que estudies la belleza y riqueza del santuario, te vas a sorprender; y vas a encontrarte con Jesús, tu rescatador, como nunca antes.[1]

Autor: Roberto Ouro. Doctor en psicología experimental y también en teología, es parte del equipo docente de la Facultad Adventista de Teología (FAT), y su especialización es la teología bíblica.

NOTAS:

[1] R. Ouro (2023). El santuario: el paradigma de la teología bíblica del Antiguo y Nuevo Testamento, Profetas y Escritos, vol. 2, amazon.es.