DÍA 11: EL OBJETIVO DIARIO
Formamos parte de la generación que aguarda, en breve, la segunda venida de Cristo. Lo más importante para este momento solemne es estar preparados, como mayordomos fieles, e ir con él al cielo. De hecho, el estar o no preparados para el encuentro con él definirá completamente nuestro destino eterno. Por eso, ese debe ser el asunto dominante en nuestras prioridades.
La pregunta crucial es, entonces: ¿cómo? La respuesta del Salvador es:
«Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí y yo en él, éste lleva mucho fruto, porque separados de mí nada podéis hacer. El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogen, los echan en el fuego y arden. Si permanecéis en mí y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queráis y os será hecho. […] Estas cosas os he hablado para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea completo» (Juan 15:4-7, 11).
En esos versículos, Jesús afirma, en definitiva, que:
- En primer lugar, es esencial estar conectados continuamente con Cristo para tener vida, crecer y fructificar.
- Además, es indispensable tener comunión regular y habitual con Cristo hoy para ser auténticos.
- Por otro lado, tarde o temprano revelaremos quiénes somos: la rama puede aparentar tener vida fuera del tronco por algún tiempo, pero pronto se marchitará.
- Finalmente, sin la vitalidad y la energía que provienen de Cristo, nada es posible.
Por lo tanto, en esta sección nos enfocaremos en el concepto de permanecer unidos a Dios como el gran objetivo. Para ello, repasemos algunas verdades claves para nuestros días:
- La preparación es individual. No somos salvos en grupo. Aunque ser parte de la iglesia nos ayuda a crecer y apoyarnos unos a otros, no garantiza la salvación; por eso, debemos tener una relación personal con Cristo.
- El arrepentimiento es clave. Todos nos equivocamos y fallamos en nuestra vida cristiana, pero, sin embargo, tenemos a nuestro alcance el regalo del arrepentimiento. Así, podemos pedirle perdón a Dios, y él con gozo borrará nuestros pecados.
- Vivimos en el tiempo del fin. Falta muy poco, en efecto, para el regreso de Cristo. Por eso, no podemos perder tiempo y relegar nuestra relación con Cristo para más adelante. Permanezcamos, entonces, en su presencia, pues ello nos preparará para disfrutar de una eternidad en su compañía.
Para reflexionar: «Permanecer en Cristo significa una fe viviente, ferviente, refrigerante que obre por el amor y purifique el alma. Significa una recepción constante del espíritu de Cristo, una vida de entrega sin reservas a su servicio. Donde exista esta unión, aparecerán las buenas obras. La vida de la vid se manifestará en fragantes frutos en las ramas» (Elena G. de White, A fin de conocerle, p. 132).
Desafío para hoy: Lee todo el capítulo de Juan 15. ¿Qué otras enseñanzas puedes aprender de este pasaje? ¿Qué mensaje te está dando Dios a ti, para que apliques hoy en tu vida?


