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Desde el momento en que recibí la propuesta de ser el coordinador del programa de colportaje de verano, esta ha sido la frase que más se ha repetido: «¿Estás seguro?, el colportaje es difícil». Al llegar a la zona asignada para iniciar el proyecto, también hemos escuchado lo mismo «El colportaje es difícil» y, aunque no puedo negarlo, creo que la bendición que se obtiene es más grande que lo negativo que se puede ver.

En una oportunidad leí una imagen muy curiosa acerca de las dificultades, decía:

«El matrimonio es difícil, pero el divorcio también. Elige tu dificultad.
»Hacer ejercicio es difícil, pero la obesidad también lo es. Elige tu dificultad.
»Emprender es difícil, pero vivir endeudado lo es igualmente. Elige tu dificultad.
»Comunicarte es difícil, pero no comunicarte también es difícil. Elige tu dificultad.
»Crecer como persona es difícil. Pero vivir estancado también lo es. Elige tu dificultad»

La verdad es que el pecado ha complicado todo, la vida está llena de dificultades, de hecho la Biblia así afirma:
«En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo». (Juan 16:33)[1]
No obstante, el mismo texto nos brinda la confianza de la victoria sobre las dificultades. Ciertamente, he visto más victorias. Y esas victorias se han convertido en una bendición.

Victorias en Cristo

Esas victorias son reales, las hemos experimentado, y quiero compartirlas:

1ª foto
Gian y su familia llevan tiempo escudriñando las Escrituras. Ellos descubrieron la importancia de la observancia de sábado por su cuenta. Después de cuatro años buscando un lugar donde reunirse, que compartiera la fe que había encontrado, un colportar tocó la puerta de su casa. Hoy Gian, su esposa y sus dos niñas, llevan 15 días asistiendo a la iglesia.

2ª foto
Sábado 16/07/2022. Hemos logrado concretar una cita, y a su vez entregar un ejemplar de la Biblia de la Esperanza, a Amaia del Campo (alcaldesa de Barakaldo, Vizcaya).

Estoy seguro de que Dios aguarda más victorias para sus fieles. Pero hoy puedo decir: «Hasta aquí nos ha ayudado el Señor». (1 Samuel 7: 12)[2]

Si hay una obra más importante que otra, es la de presentar al público nuestras publicaciones, induciéndolas así a estudiar las Escrituras. La obra misionera, la cual consiste en introducir nuestras publicaciones en el seno de las familias, conversar y orar con ellas, es una obra buena[3].

Autor: Ahiver Carabaño, coordinador del programa del colportaje de verano.

NOTAS: 

[1] RVR1960: Biblia Reina Valera 1960

[2] Ibid.

[3] Elena G. de White, El Colportor Evangélico, (CE 14.1)

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