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El pasado sábado 17 de septiembre tuvo lugar la ordenación del nuevo anciano de la iglesia de Girona, Eduardo Sánchez. Ofició nuestro pastor Félix Valtueña.

La ordenación

El pastor alentó a Eduardo y le habló sobre la responsabilidad del anciano como estrecho colaborador del pastor. La visitación, dirigir los servicios de adoración, predicar, ser un mentor espiritual y ayudar en la administración, son algunas de las tareas que le esperan.

Uno de los mensajes más importantes y urgentes de este tiempo fue dado por el pastor ese día. Habló, entre otras cosas, de la forma en que somos invitados por Dios a vencer nuestros deseos pecaminosos y malos hábitos. Dios nos llama a ser una luz para los demás, a través del poder de Jesucristo, para estar preparados para ese gran día en que Él vendrá en las nubes y nos encontraremos con Él en el cielo.

Requisitos de los ancianos, según 1 Timoteo 3:1-7:

Palabra fiel: Si alguno anhela ser anciano, buena obra desea.

Pero es necesario que el anciano sea irreprensible, marido de una sola mujer, sobrio, prudente, decoroso, hospedador, apto para enseñar;

no dado al vino, no pendenciero, no codicioso de ganancias deshonestas, sino amable, apacible, no avaro;

que gobierne bien su casa, que tenga a sus hijos en sujeción con toda honestidad

(pues el que no sabe gobernar su propia casa, ¿cómo cuidará de la iglesia de Dios?);

no un neófito, no sea que envaneciéndose caiga en la condenación del diablo.

También es necesario que tenga buen testimonio de los de afuera, para que no caiga en descrédito y en lazo del diablo.

Los diáconos asimismo deben ser honestos, sin doblez, no dados a mucho vino, no codiciosos de ganancias deshonestas;

que guarden el misterio de la fe con limpia conciencia.

10 Y éstos también sean sometidos a prueba primero, y entonces ejerzan el diaconado, si son irreprensibles.

11 Las mujeres asimismo sean honestas, no calumniadoras, sino sobrias, fieles en todo.

12 Los diáconos sean maridos de una sola mujer, y que gobiernen bien sus hijos y sus casas.

13 Porque los que ejerzan bien el diaconado, ganan para sí un grado honroso, y mucha confianza en la fe que es en Cristo Jesús.

El testimonio de Eduardo Sánchez

«Aproximadamente a mis 18 años cuando fui nombrado como maestro de jóvenes universitarios en mi iglesia local en Venezuela, le pedí al Señor que me habilitara para, algún día, ser anciano. Mi deseo era, y es, servir a su rebaño con celo, amor, humildad y mansedumbre. Deseo defender, por el poder del Espíritu Santo, la santa doctrina, y manifestar a otros el amor que Dios me brindó cuando más lo necesité. Por mí, el anhelo ya ha sido cumplido. Si el Señor quiere algo más de mí, estoy a su servicio.

¡Alabado sea Dios por este testimonio y el nuevo nombramiento de anciano para nuestra iglesia!

Autora. Fenella Pol, corresponsal de la Revista Adventista en la iglesia de Girona