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El proyecto CAMTOWN 2026 reunió este verano a 119 cadetes de entre 12 y 16 años en el Centro de Actividades de Entrepeñas. Alejándose de las metodologías de ocio tradicional, el campamento propuso un gran desafío: una inmersión narrativa total ambientada en el siglo I, coincidiendo con el marco histórico del ministerio de Jesús en el Nuevo Testamento. El resultado ha sido una experiencia que ha fusionado la innovación social con el redescubrimiento espiritual.

CONSTRUCCIÓN DE LA CIUDAD

Los cadetes se organizaron en cuatro macrogrupos y siete patrullas, asumiendo oficios de la época a través de los «Gremios Matutinos». Cada participante se integró en uno de los grupos especializados: Pregoneros, Cocineros, Centinelas, Artesanos, Constructores, Música, Sanadores, La Academia y Cambistas.

El trabajo de los gremios fue interdependiente, tejiendo una microeconomía real donde se generaron recursos y se ofrecieron servicios que culminaron en la edificación conjunta de «La Feria de la Ciudad».

UN CRECIMIENTO ESPIRITUAL PROFUNDO: LAS VESPERTINAS

El núcleo espiritual de CAMTOWN 2026 tuvo lugar cada mañana durante las matutinas y, por las tardes, durante el espacio conocido como «Vespertinas». Estas sesiones sirvieron para modular el estado emocional del campamento y conectar las intensas vivencias del día con principios éticos sólidos.

A través de un recorrido narrativo, los jóvenes abordaron problemáticas actuales desde la perspectiva bíblica:

  • La fe del centurión: una llamada a confiar y aprender a delegar el control en medio de la incertidumbre.
  • El buen samaritano: una reflexión sobre la ceguera social y la apatía, confrontando el individualismo al que se enfrenta la generación actual.
  • Pedro sobre las aguas: afrontar el miedo al fracaso, el juicio social y el impacto de perder el foco vital.
  • La resurrección de Lázaro: un abordaje valiente del duelo emocional y la frustración.

CATARSIS Y CELEBRACIÓN EN COMUNIDAD

El esfuerzo de las mañanas y la profunda reflexión de las tardes encontraban su equilibrio en la franja nocturna. Las «Veladas» proporcionaron un ocio expansivo que facilitó la cohesión y el entretenimiento sano, cerrando las jornadas con risas y compañerismo.

Por Joel García

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