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Del 5 al 12 de julio, el Centro de Actividades Múltiples (CAM) de Entrepeñas se transformó simbólicamente en un gran centro espacial para recibir a 106 tizones en el Campamento de Tizones 2026, celebrado bajo el lema «Alcanzando las estrellas». Durante una semana, juegos, talleres, naturaleza, convivencia y espiritualidad se unieron en una experiencia para crecer en amistad, valores y fe.

Desde el primer momento, la ambientación invitaba a los participantes a sentirse parte de una misión especial. El libro del campamento los presentaba como «tripulantes» del Centro Aeronáutico y Espacial de Entrepeñas, con el desafío de descubrir al «Comandante del Espacio», el Creador del universo, y aprender a caminar con Él. La propuesta recordaba que «ningún astronauta llega al espacio trabajando solo», resumiendo el espíritu de compañerismo de la semana.

UN EQUIPO CON PROPÓSITO

La dirección estuvo a cargo de Ania López, quien coordinó un programa intenso y cuidado, en el que cada momento tenía un propósito. Junto a ella, el pastor Aarón del Pozo, capellán del campamento, acompañó espiritualmente a los tizones y al equipo, ayudando a que la temática de las estrellas no fuera solo una ambientación divertida, sino una oportunidad para dirigir la mirada hacia Jesús y hacia el Dios creador que conoce a cada niño.

LAS VESPERTINAS: EL CORAZÓN DEL CAMPAMENTO

Uno de los espacios más especiales fueron las vespertinas. Cada tarde, después de un día lleno de actividad, los tizones se reunían en sus grupos con sus monitores. Eran momentos tranquilos, cercanos y participativos, donde podían cantar, conversar, jugar, compartir lo vivido, abrir la Biblia y orar juntos. El programa reservaba expresamente este tiempo antes de la cena y de la velada como un espacio para «cantar, jugar y compartir», convirtiéndolo en un momento clave para fortalecer la confianza y la relación dentro de cada grupo.

En estas vespertinas, la experiencia espiritual se hacía sencilla y comprensible para su edad. A través del «Diario Espacial», los niños reflexionaban en el Dios que «cuenta el número de las estrellas» y que, al mismo tiempo, conoce cada latido de su corazón. Se les invitaba a reconocer su valor, expresar cómo se sentían y descubrir que, aunque cada uno es diferente, todos forman parte de un mismo grupo bajo el cuidado de Dios. Una de las dinámicas proponía crear «la constelación de nuestro grupo», escribiendo en estrellas sus nombres y cualidades para después unirlas como símbolo de unidad.

MONITORES E INSTRUCTORES: LA TRIPULACIÓN

El trabajo de los monitores fue fundamental. Más allá de acompañar horarios y actividades, fueron referentes cercanos: escucharon, animaron, resolvieron dificultades, acompañaron en los momentos de cansancio y crearon un ambiente seguro y de confianza. Su presencia constante permitió que los tizones se sintieran parte de una «tripulación» en la que nadie debía quedarse atrás.

También fue esencial la labor de los instructores, responsables de convertir cada jornada en una experiencia dinámica de aprendizaje. El programa incluía distintos «entrenamientos» organizados por grupos, como Aventuras Espaciales, Aguanautas, AstroLab y Art-atac, que combinaban movimiento, agua, creatividad, exploración y retos. Los tizones fueron pasando por estos talleres, estimulando sus habilidades y el trabajo en equipo.

UNA SEMANA CON VALORES CLAROS

La vida diaria del campamento estuvo marcada por matutinas, talleres, tiempo libre, vespertinas y veladas, además de una gymkana y una feria en el programa especial del sábado. Todo ello se desarrolló bajo valores claros: honestidad, valentía, solidaridad, respeto, amabilidad y perseverancia. El libro del campamento los presentaba como habilidades necesarias para completar la misión y recordaba que la seguridad, el respeto y la unidad eran esenciales para avanzar juntos.

Al terminar la semana, «Alcanzando las estrellas» dejó mucho más que recuerdos de juegos y actividades. Para muchos niños fue una oportunidad de hacer nuevos amigos, superar retos, sentirse valorados y descubrir a Jesús de una forma cercana y adaptada a su edad.

UN AGRADECIMIENTO AL EQUIPO

Desde JAE agradecemos especialmente a Ania López, al pastor Aarón del Pozo y a todo el equipo de monitores e instructores por su entrega, creatividad, paciencia y compromiso. También agradecemos a las familias la confianza depositada al compartir con nosotros sus pequeños tesoros.

Instructores del Campamento de Tizones 2026

El Campamento de Tizones vuelve así a recordar que, cuando aventura, amistad y fe se encuentran, una semana de verano puede convertirse en una experiencia que deje huella. Porque alcanzar las estrellas no consiste solamente en mirar hacia arriba, sino también en descubrir que el Creador del universo camina a nuestro lado.

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