La misión de la Iglesia Adventista continúa avanzando en Asturias, y durante las últimas semanas hemos sido testigos de la bendición de Dios de una manera muy especial.
UNA NUEVA CONGREGACIÓN EN AVILÉS DA SUS PRIMEROS FRUTOS
Hace dos años, las iglesias adventistas de Oviedo y Gijón asumieron conjuntamente el desafío de abrir una nueva obra en Avilés. Su propósito: establecer la tercera congregación adventista de Asturias. Lo que comenzó como un proyecto de fe, sostenido por la oración y el esfuerzo misionero compartido, empieza ahora a dar sus primeros frutos visibles.
Como culminación de un reciente ciclo de conferencias evangelísticas en Avilés, este sábado se bautizaron las primeras tres personas de esta nueva congregación. Para quienes han acompañado el proyecto desde el inicio, este momento va mucho más allá de una cifra: confirma que Dios sigue llamando hombres y mujeres a su reino, y que el Espíritu Santo abre puertas donde antes parecía difícil avanzar.
Estos tres bautismos marcan un hito histórico para la presencia adventista en Avilés. Detrás hay innumerables horas de oración, estudios bíblicos, visitas y amistad cristiana. Miembros comprometidos de Oviedo, Gijón y Avilés hicieron posible este avance. Es, sin duda, un milagro de la gracia de Dios.
CUATRO BAUTISMOS MÁS EN OVIEDO: SIETE EN TOTAL
Al mismo tiempo, la iglesia adventista de Oviedo cerró su propio ciclo de conferencias con cuatro bautismos. Cuatro personas decidieron entregar su vida a Jesucristo y unirse a la familia de la fe.
Siete personas se bautizaron este fin de semana en Asturias. Esta noticia llena de alegría a nuestras congregaciones y nos impulsa a seguir trabajando con renovado entusiasmo.
LA MISIÓN SIGUE SIENDO EL CORAZÓN DE LA IGLESIA
En una sociedad cada vez más secularizada, Dios sigue tocando corazones y levantando discípulos. Cada bautismo es una historia de redención, una vida alcanzada por el amor de Cristo. Son evidencia de que el evangelio tiene poder para transformar personas y familias.
Como pastor de las iglesias adventistas en Asturias, quiero expresar mi gratitud a todos los miembros que participaron en esta labor misionera. Su dedicación, generosidad y espíritu de servicio fueron instrumentos de Dios para hacer posible este avance.
Miramos al futuro con esperanza. Seguiremos trabajando para consolidar la nueva congregación de Avilés, fortalecer las iglesias de Oviedo y Gijón, y compartir el mensaje de salvación en toda Asturias.
A Dios sea toda la gloria. Él sigue abriendo caminos, transformando vidas y guiando a su pueblo en la misión de anunciar el evangelio eterno.
«Grandes cosas ha hecho Jehová con nosotros; estaremos alegres» (Salmo 126:3).


