En nuestra IASD de Madrid-Aluche, el pasado sábado 20 de junio de 2026, tres almas se bautizaron para la honra y la gloria de nuestro Padre celestial. El pastor Luis Alberto Fernández ofició la ceremonia.
La tarde del señalado sábado fue de gran bendición para cada uno de los bautizados, familiares, amigos y toda la feligresía de nuestra iglesia. Esta triple entrega a nuestro Padre eternal llenó de gozo a la congregación. Los propios bautizandos pidieron contar con el pastor Luis Alberto Fernández, lo que alegró especialmente a los hermanos. Recibirles tanto a él como a su esposa Mar siempre es un gusto.
El pastor Fernández eligió el tema «En qué consiste el bautismo» para explicar su significado e importancia. Este mensaje habla a toda la humanidad y a todo aquel que desea asirse a la salvación que regala nuestro Redentor Jesús.
«El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado». Marcos 16:16.
En sus palabras, nos recordó que el bautismo nos une a la resurrección de Cristo. De la misma forma que él resucitó de los muertos, nosotros resucitamos con él a una nueva vida, una vida de victoria. Esto es lo que significa el bautismo: nuestra vida queda ligada para siempre a Cristo.
«Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí». Gálatas 2:20.
TRES ALMAS PARA EL SEÑOR
Tras llenarnos espiritualmente con el tema expuesto, vivimos con regocijo y emoción el momento de los bautizos. Ysabel Requejo Sánchez, Yoli Ergueta Gutiérrez y Ernesto Lasheras Burgos tomaron la mejor decisión de sus vidas. Con el corazón pleno y agradecido al Señor por su amor y sus bondades, los tres manifestaron abierta y libremente su decisión de entregarse al Dios de los cielos.




Cada bautizo es una hermosa consagración a Dios. Pero también conmueve profundamente a quien lo experimenta y a quien lo presencia. Así nos sentimos todos: contagiados del Espíritu y agradecidos por la decisión de Ysabel, Yoli y Ernesto, recordando también la propia, vivida en su momento.
«¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte? Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva». Romanos 6:3-4.
Una vez más sentimos la bendición de nuestro Padre celestial y la obra inequívoca del Espíritu Santo. Al terminar la ceremonia bautismal, el pastor hizo el llamamiento habitual a estudiar la Palabra, conocer en profundidad el eterno amor de Jesús y entregar el corazón a Cristo. Entre los asistentes, siete personas, familiares y amigos, sintieron ese llamado. ¡Alabado sea el nombre de nuestro Dios!
«Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo fuera». Juan 6:37.
Con este precioso punto final culminó la espiritual y preciosa experiencia bautismal de este bendecido sábado del Señor. Guardemos, creamos y sigamos las palabras de Cristo cuando dijo:
«Otra vez Jesús les habló, diciendo: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida». Juan 8:12. «Y yo, si fuere levantado de la tierra, a todos atraeré a mí mismo». Juan 12:32.
¡Gracias Cristo por atraernos a ti. Amén!


