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La Biblia nos dice que hay gozo en el cielo cuando alguien decide entregar su vida a Dios y seguir en su camino. Efectivamente, el cielo se regocija cuando, en medio de la batalla ideológica y espiritual en la que vivimos, un ser humano decide cambiar de bando y apuntarse en las filas del Maestro. De la misma manera, en la Iglesia Adventista de Reus nos alegramos y nos gozamos el pasado sábado 13 de junio cuando tres personas entraron a formar parte de nuestra feligresía.

PROFESIÓN DE FE

Una persona fue por bautismo, David, y dos por profesión de fe, Emilse y Adela. Siempre es una experiencia inolvidable ser sumergido en las aguas bautismales. En el caso de la profesión de fe, no se requiere bautismo, porque en su día la persona ya fue sumergida en estas aguas. Sin embargo, el recuerdo del momento vuelve a inundar el alma de satisfacción por seguir las huellas del Maestro al responder a las preguntas que confirman nuestras creencias.

DIOS NOS BUSCA

David fue el sumergido en esta ocasión. Su caso nos muestra que los recursos de Dios superan nuestra imaginación. Un día contactó con Daniel para la instalación de unas placas solares y, por las características del trabajo, el montaje duró varios días. Las conversaciones llevaron a una relación más próxima, en la que la actitud y el comportamiento del instalador fueron llamando la atención de esta familia.

La señora, natural de Argentina, conversaba un día con su madre, quien le dijo: «Por lo que me dices, este señor ha de ser adventista. Pregúntaselo». «Pero, mami, ¿cómo se me va a ocurrir preguntarle a este señor acerca de sus creencias?», respondió ella. «Vos preguntale», insistió la madre. Así que, en la próxima visita a la instalación, Leticia le preguntó: «Disculpame. Tengo que hacerte una pregunta». Le contó la experiencia de su madre, y el instalador le respondió: «Sí. Lo soy».

NUESTRO TESTIMONIO

Cuando la señora le comentó a su madre que el instalador era adventista, esta le dijo: «¡Lo ves! ¡Te lo dije! Por la manera en que os ha tratado, tenía que ser adventista». A partir de ahí se produjeron una serie de circunstancias familiares en las que pudieron ver la mano de Dios guiándolos por los vericuetos que nos toca atravesar en esta vida, lo que finalmente condujo a que David tomara la decisión de entregarse a Dios.

Una señora desde Argentina se percató del testimonio de un instalador en España que condujo al bautismo de David. ¿Carambola? ¿Casualidad? ¿O causalidad divina que va poniendo las piezas del puzle humano según su buena voluntad? La fiesta nos llenó de gozo a todos, y deseamos que pronto la familia entera nos dé otra alegría con la que regocijarnos espiritualmente.

CONVIVENCIA GASTRONÓMICA

bautismo iglesia adventista Reus

Al mediodía tuvimos la oportunidad de comer juntos en la iglesia y seguir compartiendo nuestro gozo, como pequeño entrenamiento para la gran comida celestial con Jesús presidiendo la mesa. Deseamos que sea pronto.

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