Hay momentos en la vida de una iglesia local en los que el tiempo parece detenerse para dar paso a lo eterno. El pasado sábado 20 de junio de 2026, la Iglesia Adventista en Murcia vivió una de esas citas tan especiales. En un mundo lleno de incertidumbre, la comunidad se unió con un propósito hermoso y trascendente: acompañar y celebrar el testimonio público de entrega y fidelidad a Dios a través de la ceremonia del bautismo.
Este encuentro, oficiado por el pastor Manuel Murcia, no fue un simple acto protocolario ni una mera formalidad. Fue, en su esencia más pura, la viva imagen de la gracia de Dios transformando el corazón humano. Una hermosa reafirmación del mandato de Jesús que resuena con fuerza a lo largo de los siglos:
«Id, pues, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo». Mateo 28:19.
EL VERDADERO SIGNIFICADO DEL BAUTISMO
Durante el culto, el pastor Manuel Murcia dedicó su sermón a recordar el significado profundo que encierran las aguas bautismales. Como bien detalla el apóstol Pablo en su carta a los Romanos:
«¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte? Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva». Romanos 6:3-4.
Con esta hermosa certeza, cada paso hacia el estanque bautismal se convirtió en una declaración de victoria y en la aceptación plena de los brazos abiertos de Cristo en la cruz.
NUEVOS NOMBRES EN EL LIBRO DE LA VIDA
El momento cumbre de la jornada se vivió con una mezcla de profundo respeto y alegría desbordante. La iglesia entera, unida en oración y con el corazón expectante, acompañó con cantos de alabanza a los hermanos que decidieron sellar su compromiso con el Señor:
- Desiré Piñera Pérez
- Marlén Paniagua Rueda
- Eudocia Julia Encarnación Chirre
- Stefka Stanimirova Kuncheva
- Aarón Enoc Alarcón García
- Samuil Pop






Cada inmersión fue recibida con sonrisas radiantes, abrazos de bienvenida y lágrimas de gratitud. El ambiente reflejó de forma maravillosa lo que Jesús mismo prometió en Lucas 15:10: el gozo que se vive en el cielo por cada hijo que regresa a los brazos del Padre.
UNA FAMILIA QUE CRECE Y CAMINA UNIDA
Para la iglesia de Murcia, recibir a estos seis nuevos miembros es tanto un privilegio como una responsabilidad. Por ello, toda la comunidad local se ha comprometido a rodear a los nuevos hermanos con amor sincero, oración y compañerismo cristiano. Así, encontrarán siempre en su iglesia un refugio de fe, un hogar espiritual y un espacio para seguir creciendo juntos.
La promesa de la salvación sigue tan viva como siempre. El Evangelio eterno continúa transformando vidas en nuestra región y el Espíritu Santo sigue llamando a más personas a caminar en una vida nueva.
Si no quieres perderte ningún momento de esta ceremonia, puedes revivir el bautismo completo en el siguiente vídeo:


