BAUTISMO, HUMILDAD Y COMUNIÓN: UN SÁBADO ESPECIAL EN TENERIFE SUR
El 29 de agosto de 2026, la Iglesia Adventista del Séptimo Día Tenerife Sur vivió una jornada de profunda alegría espiritual. Carlos, un niño de 11 años, decidió entregar públicamente su vida a Jesús mediante el bautismo. El pastor Misael Delgado ofició la ceremonia, que incluyó también el rito de humildad y la celebración de la Santa Cena.
La decisión de Carlos conmovió especialmente a la congregación, al recordar que la fe y el compromiso con Cristo también pueden comenzar desde la niñez. Su bautismo representó el deseo de iniciar una nueva vida junto a Jesús y de crecer en la fe. También expresó su disposición a seguir aprendiendo a caminar conforme a los principios del evangelio.
Las palabras de Jesús adquieren un significado especial en una ocasión como esta:
«Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis, porque de los tales es el reino de los cielos» (Mateo 19:14, RVR95).



Tras el bautismo, los miembros participaron en el rito de humildad, siguiendo el ejemplo de Cristo al lavar los pies de sus discípulos. Ese gesto expresó servicio, reconciliación, perdón y fraternidad cristiana.
Posteriormente, la iglesia celebró la Santa Cena. El pan y el fruto de la vid dirigieron nuevamente la mirada hacia el sacrificio de Jesús y su gracia salvadora. También renovaron la esperanza de su pronto regreso.
La jornada unió tres símbolos esenciales de la experiencia cristiana: una nueva vida en Cristo, el servicio humilde y la comunión con el Salvador. Para la Iglesia Adventista del Séptimo Día Tenerife Sur, el bautismo de Carlos se convirtió en un testimonio de esperanza. También fue un recordatorio de la importancia de acompañar espiritualmente a las nuevas generaciones. La comunidad las anima a conocer, amar y seguir a Jesús con fidelidad desde sus primeros años.


