DÍA 37: LA LLUVIA TARDÍA
Ya hemos estudiado qué es la lluvia tardía y cuál es su objetivo principal. Sabemos que debemos estar en constante comunión con Dios y recibir el bautismo diario del Espíritu Santo para estar preparados para el derramamiento especial de su poder en los últimos días de la historia de nuestro mundo. Hoy estudiaremos algunos de los efectos que producirá el reavivamiento.
Habrá mayor comprensión de la gravedad del pecado
Cuando Isaías vio al Señor sobre un trono alto y sublime (Isa. 6: 3), reconoció su propia insignificancia y su profunda dependencia de Dios. Cuando Pedro, en el lago de Galilea, vio que el mismo Señor estaba con él en el barco, dijo: «Apártate de mí, Señor, porque soy hombre pecador» (Luc. 5: 8). La consciencia de que Jesús era Dios le recordó a Pedro su propio estado pecaminoso.
Necesitamos ver el pecado como realmente es. La visión más grande del pecado que alguien puede tener es mirar hacia la Cruz. Si Jesucristo tuvo que morir por los pecados, entonces el pecado era realmente terrible a los ojos de Dios.
Habrá alegría en la salvación
Cuando Felipe fue a Samaria y provocó un gran reavivamiento, la Escritura dice que «había gran gozo en aquella ciudad» (Hech. 8: 8). Jesús también nos dice que hay alegría en el cielo, entre los ángeles en la presencia de Dios, por un pecador que se arrepiente (Luc. 15: 7). Una revitalización verdadera de la iglesia traería consigo la salvación de decenas de miles de pecadores. A su vez, esto produciría alegría tanto en la Tierra como en el Cielo.
Habrá una renovada dependencia del Espíritu Santo
El Espíritu Santo reprende, convence, instruye, invita, incentiva, regenera, renueva, fortalece y une. Él le da libertad al cristiano, objetivos al que trabaja, discernimiento al que enseña, poder a la Palabra y fruto al creyente para un trabajo fiel. Él nos enseña cómo usar la espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios, y cómo responderles a los enemigos de nuestro Señor. Además, posibilita el acceso al Padre.
Habrá más manifestaciones de los dones y el fruto del Espíritu Santo
Antes de que Cristo venga con todo su poder, habrá claras evidencias en la iglesia de sus dones y del fruto del Espíritu. Los creyentes sabrán lo que significa servirse los unos a los otros y edificarse mutuamente a través de los dones que el Espíritu Santo concede. Nuestra vida estará marcada por los dones que el Espíritu Santo puede dar y por el fruto que únicamente él puede producir.
Habrá una profunda preocupación social
Jesús dice, en Mateo 22: 37-39: «Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. […] Amarás a tu prójimo como a ti mismo». Nuestra fe no es solamente vertical; es también horizontal. Muchas personas quieren hoy un mundo fraternal en el cual puedan permanecer «no fraternas». Muchas personas quieren seguridad económica, sin seguridad espiritual.
Pero el reavivamiento que deseamos debe ser bíblico. Debemos sostener bien en alto las enseñanzas morales, éticas y sociales de Jesús, porque estamos convencidos de que él ofrece el único patrón para el carácter del individuo y de la nación. El Sermón del Monte tiene validez hoy y siempre. No podemos edificar una civilización nueva sobre los fundamentos caóticos del odio y de la amargura.
Para reflexionar: «No es por causa de restricción alguna por parte de Dios por lo que las riquezas de su gracia no fluyen hacia la tierra, a los hombres. Si todos tuvieran la voluntad de recibir, todos serían llenados de su Espíritu» (Elena G. de White, Servicio cristiano, p. 312).
Desafío para hoy: ¿Te ha quedado claro qué debes hacer para recibir este poder del Espíritu Santo? Sí, es tan simple como pedírselo a Dios. Escribe una oración hoy pidiendo el poder del Espíritu Santo en tu vida. Comprométete a leerla varias veces durante el día.


