DÍA 32: EL BAUTISMO DIARIO DEL ESPÍRITU SANTO
A todos los que aceptan a Cristo como su Salvador personal, el Espíritu Santo les llega como consolador, santificador, guía y testigo. Cuando aceptamos a Cristo como nuestro Salvador, entramos inmediatamente en una nueva relación con el Espíritu Santo. Él habita en nosotros como el agente de la Deidad. Cada día nos va moldeando a semejanza del carácter de Cristo, por medio de una íntima comunión con Dios. Por eso, el bautismo diario del Espíritu Santo es parte esencial de esa nueva vida.
¿Cómo puedo recibir este bautismo diario?
Debemos seguir el ejemplo de Jesús:
«Diariamente recibía un nuevo bautismo del Espíritu Santo. En las primeras horas del nuevo día, Dios lo despertaba de su sueño, y su alma y sus labios eran ungidos con gracia para que pudiese impartir a los demás. Sus palabras le eran dadas frescas de las cortes del cielo, para que las hablase en sazón al cansado y oprimido» (Elena G. de White, Palabras de vida del gran Maestro, p. 105).
¿Qué beneficios tiene recibir el bautismo diario del Espíritu Santo?
- Una vida diferente. «Pero vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios está en vosotros» (Rom. 8: 9). Comenzar cada día con el bautismo del Espíritu Santo implica que estamos conectados con él y que nuestras decisiones están en consonancia con esa conexión. Elegimos con una oración en los labios.
- El desarrollo de su fruto. «Pero el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley» (Gál. 5: 22-23). Comenzar cada día con un nuevo bautismo del Espíritu Santo implica que le permitimos continuar desarrollando su fruto en nuestra vida y transformándonos a semejanza de Cristo.
- Una amistad única. «Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre os las he dado a conocer» (Juan 15: 15). Comenzar cada día con el bautismo del Espíritu Santo nos enseña a escuchar su voz en nuestra mente y a profundizar una amistad única con Dios.
Para reflexionar: «Todo obrero que sigue el ejemplo de Cristo será preparado para recibir y usar el poder que Dios ha prometido a su iglesia para la maduración de la mies de la tierra. Mañana tras mañana, cuando los heraldos del Evangelio se arrodillan delante del Señor y renuevan sus votos de consagración, él les concede la presencia de su Espíritu con su poder vivificante y santificador. Y al salir para dedicarse a los deberes diarios, tienen la seguridad de que el agente invisible del Espíritu Santo los capacita para ser colaboradores juntamente con Dios» (Elena G. de White, Los hechos de los apóstoles, p. 46).
Desafío para hoy: Repasa los beneficios del bautismo diario del Espíritu Santo: tanto los que hemos desarrollado como los que menciona la cita de «Para reflexionar». ¿Cuál de todos es el que más anhelas recibir?


