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DÍA 19: PERMANENCIA Y ALABANZA

Hay un dicho popular que afirma: «Quien canta, sus males espanta». Y yo le agregaría: «Y quien alaba se acerca al Cielo». Nuestro cerebro funciona mejor cuando tenemos una actitud positiva frente a la vida. Cuando alabamos con alegría, nuestro cerebro produce endorfina, un poderoso antidepresivo y estimulante. Bajo el efecto de esta sustancia, hay una elevación de la sensación de bienestar y serenidad, así como una mayor resistencia al dolor. Además, la alabanza estimula nuestra creatividad y nuestros talentos cuando desarrollamos una vida de alabanza.

Muchas razones para alabar

Además de las razones fisiológicas por las que la alabanza nos hace tan bien, dediquemos unos momentos a analizar algunas razones más, que pueden animarnos a aceptar el desafío de enfocarnos en la alabanza cada día.

  • Recordamos quién es Dios y lo que él hace. «Te alabaré, Jehová, con todo mi corazón. Contaré todas tus maravillas» (Salmos 9:1). Cuando nos enfocamos en las bendiciones de Dios, nuestra mirada se centra en él, en su carácter y bondad. Así recordamos que nos ama y que busca nuestro bien.
  • Nos acerca a Dios y a su propósito. «Reconoced que Jehová es Dios; él nos hizo y no nosotros a nosotros mismos; pueblo suyo somos y ovejas de su prado» (Salmos 100:3). Alabar a Dios como nuestro Creador y Sustentador nos pone en perspectiva en nuestra relación con él, y lleva nuestra mente a su propósito salvador.
  • Purifica nuestros pensamientos y palabras. «Sea llena mi boca de tu alabanza, de tu gloria todo el día» (Salmos 71:8). Cuando tenemos una vida de alabanza, esta transforma nuestros pensamientos y, como consecuencia, nuestro vocabulario.

Más razones para alabar

  • Genera alegría y esperanza. «Con todo, yo me alegraré en Jehová, me gozaré en el Dios de mi salvación» (Habacuc 3:18). ¿Recuerdas el contexto de Habacuc? En los últimos versículos de su libro afirma que, sin importar lo mal que esté la sociedad o las finanzas, por ejemplo, Dios le da alegría y esperanza, porque al alabarlo su mente se enfoca en la salvación final.
  • Transforma nuestra vida y la de quienes nos rodean. «Puso luego en mi boca cántico nuevo, alabanza a nuestro Dios. Verán esto muchos y temerán, y confiarán en Jehová» (Salmos 40:3). Cuanto más alabamos a Dios, más felices vivimos. Además, nos transformamos en un testimonio vivo de la fidelidad de Dios.
  • Anticipa el gozo del Cielo. «En gran manera me gozaré en Jehová, mi alma se alegrará en mi Dios, porque me vistió con vestiduras de salvación, me rodeó de manto de justicia, como a novio me atavió y como a novia adornada con sus joyas» (Isaías 61:10). Alabar a Dios nos lleva a agradecerle por la seguridad de la salvación y el gozo con que viviremos en el Cielo.

La razón más importante

Aunque las razones antes mencionadas son importantes, el mayor motivo para alabar a Dios es que él es digno de toda alabanza. «Desde la eternidad y hasta la eternidad sea bendecido tu nombre glorioso, que supera toda bendición y alabanza» (Nehemías 9:5).

La alabanza no está solamente centrada en razones antropológicas, es decir, en los beneficios que tendré si alabo a Dios. Aunque la alabanza pueda nacer de un profundo sentido de gratitud a Dios por todo lo que ha hecho, hace y hará por nosotros, debemos recordar siempre que, en cualquier situación, él es digno de alabanza; no solamente por sus actos, sino, principalmente, por quién es él.

Para reflexionar: «Como he participado en todo paso de avance hasta nuestra condición presente, al repasar la historia pasada puedo decir: «¡Alabado sea Dios!» Al ver lo que el Señor ha hecho, me lleno de admiración y de confianza en Cristo como director. No tenemos nada que temer del futuro, a menos que olvidemos la manera en que el Señor nos ha conducido, y lo que nos ha enseñado en nuestra historia pasada» (Elena G. de White, Eventos de los últimos días, p. 64).

Desafío para hoy: Busca un cuaderno o una hoja de papel y escribe la mayor cantidad de motivos de alabanza y gratitud a Dios que vengan a tu mente. Deja fluir la creatividad y sé tan específico y concreto como puedas.

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