LECCIÓN 11 PARA EL 12 DE SEPTIEMBRE DE 2026: MAYORDOMÍA Y MISIÓN
La mayordomía es la forma en la que una persona administra aquello que ha sido puesto a su cuidado.
En el contexto de la segunda carta de Pablo a los corintios, la mayordomía hace referencia a un proyecto específico del apóstol: que las iglesias gentiles recolectasen dinero para ayudar a la iglesia de Jerusalén, que estaba pasando por momentos muy difíciles.
Los corintios ya se habían comprometido a ayudar, y se acercaba el momento en el que el compromiso debía materializarse. Las iglesias de Macedonia ya habían comenzado a participar. Pablo no estaba interesado en el monto económico, sino en la motivación y el ánimo con el que los creyentes iban a participar de esta oportunidad que se les daba de responder a las gracias recibidas.
A. ORIGEN DE LA MAYORDOMÍA
El ejemplo de Jesús.
- ¿Qué relación existe entre la gracia de Dios y la generosidad? (2 Co. 8:1-2)
- Dios dio su gracia a las iglesias de Macedonia, y estas «abundaron en riquezas de su generosidad» (2 Co. 8:2). Y esta es la gracia de Jesús para ellos, y para nosotros: siendo rico, se hizo pobre (2 Co. 8:9); dejó el Cielo para vivir en la Tierra; dejó de gobernar el Universo para ser un carpintero; dejó un lugar seguro para vivir en terreno enemigo; cambió la corona real por una corona de espinas.
- ¡Y lo hizo todo por amor a nosotros! (Jn. 15:13; Ef. 5:2; Gál. 2:20; 1 Jn. 3:16).
La respuesta a la gracia recibida.
Observa la respuesta de los macedonios a la gracia:
- Recibieron la gracia de Jesús (2 Co. 8:9).
- Se entregaron a sí mismos a Jesús (2 Co. 8:5).
- Rogaron tener el privilegio de ayudar a otros (2 Co. 8:4).
- En su pobreza, dieron más allá de sus fuerzas (2 Co. 8:2-3).
¿Qué nos enseña esto a nosotros?
- Gratitud por la gracia de Dios (2 Co. 9:15). Jesús entregó todo por nosotros. Nuestra gratitud se manifiesta en el deseo de darnos completamente a Él.
- Deseo de compartir las bendiciones de Dios (2 Co. 9:11a). Damos a los demás porque primero recibimos de Dios.
- Amor sincero (2 Co. 8:24). La dadivosidad es la evidencia de que el amor habita en nuestro corazón.
B. CÓMO EJERCER LA MAYORDOMÍA
Una planificación correcta.
- El plan propuesto por Pablo consistía en recoger una ofrenda especial entre las iglesias de Macedonia y Acaya (provincia donde se ubicaba Colosas) para ayudar a la iglesia de Jerusalén (Rom. 15:26).
- Cuando el apóstol propuso el plan en Colosas, un año atrás, fue recibido con fervor, aunque no se propusieron objetivos concretos en esa ocasión (2 Co. 9:1-2). Sin embargo, cada miembro propuso en su corazón donar una cantidad concreta (2 Co. 9:7a).
- Al planificar la ofrenda, cada familia debe evaluarse y fijar objetivos realistas, acordes con su condición financiera.
- Otro punto que Pablo incluye en su planificación es que no se espere a entregar todo de golpe, sino que se retire cada semana un poco hasta llegar a la cantidad propuesta (1 Co. 16:2). Así, al llegar Pablo, podría recogerse la colecta completa con alegría (2 Co. 9:3-5).
Una actitud correcta.
Con el ánimo de incentivar la generosidad de los colosenses, Pablo les da el ejemplo de Macedonia. En esas iglesias, los hermanos habían tenido una actitud correcta y digna de imitar a la hora de entregar sus ofrendas, pues dieron:
- Con gozo (2 Co. 8:2a). Se sentían felices de poder dar.
- Con generosidad (2 Co. 8:2b). Su pobreza no fue un obstáculo.
- Con agrado (2 Co. 8:3). Lo hicieron voluntaria y espontáneamente.
- Como un privilegio (2 Co. 8:4). Este acto les permitía mostrar su amor a Dios y a la iglesia.
- Como un acto de consagración (2 Co. 8:5). Su entrega a Dios dio como resultado su entrega a los demás.
C. RESULTADOS DE LA MAYORDOMÍA
La unidad de la iglesia.
- La ofrenda que se llevaba a Jerusalén tenía otros efectos positivos (2 Co. 9:12).
- Judíos y gentiles quedaban ligados por lazos de ayuda y agradecimiento (Rom. 15:26-27). De esta forma se conseguía el objetivo final del apóstol: la unidad en la iglesia.
- Otro efecto positivo es que la forma en la que se gestionó la ofrenda tiene una enseñanza especial para nosotros hoy: todo debe ser hecho con orden, y siguiendo los cauces correctos.
- Pablo designó a Tito como responsable de la colecta, y las iglesias designaron hermanos que le ayudasen en esta tarea (2 Co. 8:16-24). Ningún otro cauce era el correcto para recolectar y enviar la ofrenda a Jerusalén.
«La obra de Dios debe ser sustentada mediante diezmos, donaciones y ofrendas. El Señor pide ahora los medios que ha confiado a sus mayordomos. […] El Señor no requiere de sus seguidores nada más que lo que Él realizó. […] Él puso a un lado su manto real y su regia corona, y descendiendo de su alto puesto se hizo pobre, a fin de que mediante su pobreza pudiéramos llegar a estar en posesión de los tesoros eternos. Dio no solamente sus riquezas, sino su propia vida en abnegación y sacrificio, a fin de eliminar todo obstáculo a los que buscan entrar en el reino de Dios. […] El Señor Jesús nos invita a ser obreros juntamente con Él. Es el dueño de todo lo que poseemos y tiene derecho sobre ello. Mediante nuestra disposición de ayudar en su obra podemos mostrar ahora nuestro amor por Él.» Elena G. White, Alza tus ojos, 9 de abril.


