En un entorno natural privilegiado y bajo el lema “Acuérdate de Jesús”, tuve el privilegio de participar, junto a cerca de 90 personas, en el encuentro nacional de singles adventistas en España. Lo que vivimos allí fue mucho más que un simple evento social: fue una experiencia profunda de reflexión, crecimiento espiritual y verdadera conexión humana.
Desde el 27 hasta el 29 de marzo, compartimos tiempo con personas de distintas partes del país, unidas por un mismo deseo: detener el ritmo acelerado de la vida y reenfocar nuestra mirada en lo esencial. Con la participación del pastor Roberto Badenas, el retiro se convirtió en un auténtico oasis en medio de un mundo marcado por la prisa y la inmediatez.
Uno de los aspectos que más me impactó fue la manera en que se abordó la soltería. Lejos de presentarla como una etapa de espera o transición, se nos invitó a verla como un regalo: un tiempo valioso para crecer, conocernos mejor y profundizar en nuestra relación con Dios. A través de las charlas, los momentos de oración y las actividades al aire libre, pude reconectar conmigo mismo y crear lazos significativos con personas que comparten valores similares.
El viernes por la noche comenzamos con una reflexión sobre el sábado, a la luz de la Biblia. Comprendí de una manera más profunda que no se trata de una carga, sino de un regalo divino: un espacio para descansar, restaurarnos y encontrarnos con Dios. Fue una invitación a vivir la fe no solo como teoría, sino como una experiencia real y transformadora en lo cotidiano.
El sábado por la mañana, el enfoque giró en torno a la soltería y el celibato desde una perspectiva bíblica. A través de las enseñanzas del apóstol Pablo de Tarso y de las palabras de Jesús, entendí que la soltería también puede ser una vocación plena y significativa. Este mensaje trajo equilibrio y esperanza, recordándome que mi valor no depende de mi estado civil, sino de mi relación con Dios.
Otro de los temas que marcó profundamente mi experiencia fue el de la “inteligencia espiritual”. Se nos desafió a ir más allá de una religiosidad superficial y a desarrollar una fe consciente, entendida y vivida. Reflexioné sobre la importancia de conocer realmente a Dios, de discernir entre la verdad y el error, y de aplicar esos principios en mi vida diaria. Fue un llamado claro: no basta con creer, hay que vivir lo que creemos.
La noche del sábado vivimos uno de los momentos más significativos del retiro: la Santa Cena. El lavamiento de los pies me recordó el valor del servicio humilde, el perdón y la reconciliación. Al compartir el pan y el vino, sentí de manera especial el significado del sacrificio de Cristo y la unidad como comunidad. No fue solo un acto simbólico, sino una experiencia espiritual profunda.
El domingo, el mensaje final estuvo centrado en un texto que me acompañará mucho tiempo: Colosenses 3:23-24. En él, el apóstol Pablo de Tarso nos invita a hacer todo “de corazón, como para el Señor y no para los hombres”. Esta enseñanza me hizo replantear mis motivaciones diarias: entender que cada acción, por pequeña que sea, tiene valor eterno cuando se hace con sinceridad y entrega a Dios.
Además, el contacto con la naturaleza fue clave en toda la experiencia. En ese ambiente de calma, encontré espacio para reflexionar, sanar y renovar mi propósito. Más allá de las actividades, lo más valioso fue sentirme acompañado, escuchado y parte de una comunidad real.
El lema “Acuérdate de Jesús” dejó de ser solo una frase para convertirse en una invitación constante en mi vida. Regresé a mi rutina con una convicción renovada: la plenitud no depende de las circunstancias, sino de una relación viva y consciente con Dios.
Por eso, quiero terminar con una invitación personal. Si aún no formas parte del grupo de singles, te animo a dar el paso. Formar parte de este departamento es mucho más que asistir a encuentros: es caminar acompañado, crecer en la fe y compartir experiencias que transforman. Y por supuesto mis sinceros agradecimientos al pastor Roberto y a nuestra querida Pimpi, que como en cada encuentro se esforzó para que todos pudiésemos disfrutar de este nuevo encuentro.
La próxima cita ya está en el horizonte: el encuentro “Caminos de fe: Los valdenses y la Reforma”, que se celebrará del 5 al 12 de julio en el Valle de los Valdenses. Será una nueva oportunidad para seguir creciendo, aprendiendo y disfrutando juntos.
Sin duda, nos espera otra experiencia inolvidable. ¡Nos vemos en el próximo encuentro!


