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El sábado 2 de julio de 2022, a la víspera del atardecer (18:30 h), la iglesia de Madrid-Horeb disfrutó de una gran fiesta espiritual. Siete almas pusieron su mirada en Cristo y entregaron su vida en las manos de nuestro Señor, a través de las aguas del bautismo. La ceremonia fue guiada por el pastor Jesús Calvo y los diáconos que ayudaron en lo relativo a la comodidad del lugar.

La ceremonia se llevó a cabo en una hermosa reflexión sobre el bautismo, en la cual pudimos comprender que tenemos que poner nuestras vidas en las manos de Dios para poder profesar el cristianismo «Pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor para con los hombres, nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia[…]» (Tito 3: 4-5).

Durante los bautismos, cada catecúmeno tuvo la dicha de escuchar a sus familiares, relatar su versículo favorito y disfrutar de su himno favorito.

Los catecúmenos

Tres de los catecúmenos eran jóvenes que recibieron los estudios bíblicos de mano del propio pastor Calvo. Dos de ellos son hermanos, y finalmente tomaron la decisión de entregar sus vidas a Cristo. También la madre de uno de nuestros ancianos de iglesia, quien conoció la palabra a través de su hijo. Él fue además quien le dio los estudios y posteriormente la bautizó.

Durante la ceremonia, pudimos escuchar hermosas historias de los milagros de Dios y contemplamos su poder para tocar el corazón y suplir las necesidades del alma.

Ese día nos despedimos de aquel lugar recordando la esperanza, y al mismo tiempo la gran responsabilidad, que nos atañe como creyentes de compartir nuestra fe con nuestros allegados. «Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió» (Hebreos 10:23).

Autor: Alexander Altamirano, secretario de la Iglesia Adventista del Séptimo Día de Madrid-Horeb.

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