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Cerca de 650 jóvenes nos dimos cita del 6 al 8 de febrero en el Campus Adventista de Sagunto para vivir el Encuentro Espiritual y Rally de Fútbol Sala JAE 2026, organizado por el Departamento de Jóvenes de la Unión Adventista Española. Bajo el lema “Valientes”, fuimos invitados a redescubrir una verdad transformadora: la verdadera valentía no consiste en demostrar nuestra fuerza, sino en reconocer nuestra fragilidad y rendirnos al amor de Jesús, comprendiendo que nuestro amor es limitado, pero el suyo es perfecto y suficiente.

El CAS, al que agradecemos profundamente su constante apoyo a la juventud, se convirtió en un hogar donde cada abrazo, cada conversación y cada oración recordaban que formamos parte de una gran familia. Los partidos, celebrados en distintos pabellones de localidades cercanas. También agradecemos el apoyo de Safeliz, cuyo compromiso con la juventud se hizo visible patrocinando el evento y al premiar a los equipos con recursos que seguirán fortaleciendo su fe.

Durante el fin de semana, el mensaje espiritual, presentado por el pr. Diego Angulo, director nacional de JAE, nos confrontó con una pregunta esencial: ¿qué significa realmente ser valiente? Nos recordó que la victoria del cristiano no se encuentra en la autosuficiencia, sino en la entrega.

Los goles más importantes

Ser valientes es elegir amar cuando es difícil, servir cuando nadie lo ve y reconocer que solo en Jesús encontramos la fuerza que no tenemos.

Una frase quedó grabada en muchos corazones: «Los goles más importantes no se marcan en una portería, sino en el corazón de las personas».

Los momentos de worship elevaron nuestra mirada al cielo y nos ayudaron a recordar quién es el verdadero centro de nuestra vida.

La tarde de testimonios fue especialmente conmovedora. Escuchar cómo Dios sigue obrando en la juventud nos recordó que Él continúa escribiendo historias de redención.

Además, las ofrendas recogidas destinadas al proyecto solidario a favor de ADRA recibieron 547,06 €, destinados a apoyar clases de refuerzo escolar para niños con pocos recursos. Fue una hermosa expresión de que una juventud valiente no solo cree, sino que también actúa con amor.

En el aspecto deportivo, en esta edición participaron 30 equipos masculinos y 4 femeninos en un ambiente marcado por el respeto, la alegría y el compañerismo. Sin embargo, más allá de los resultados, lo que realmente se ganó fueron amistades, aprendizajes y oportunidades de testificar. Muchos invitados no adventistas pudieron ver que el deporte también puede ser un puente para conocer el amor de Dios.

Testimonios

Algunos testimonios reflejan el impacto vivido. Diego Calvo, uno de los participantes veteranos, compartió con emoción después de su partido:
«Dios me ha transformado; antes era de los que reclamaban y discutían. Ahora disfruto jugando con mi equipo y he aprendido que, aunque los árbitros se equivoquen, debemos respetarlos, porque Dios los ama igual que me ama a mí».
Sus palabras mostraron que la mayor victoria no es marcar goles, sino permitir que Dios transforme nuestro carácter.

También fue inspirador escuchar a Eva García, quien participó por primera vez con el equipo femenino de Euskadi:

«Me sentí parte de algo especial. Conocí a jugadoras de otros equipos, disfrutamos de una competitividad sana y pudimos reflejar los valores cristianos dentro y fuera del campo».
Su experiencia confirma que Dios usa estos espacios para crear vínculos y fortalecer la fe.

Por su parte, Robert C. Șerban, responsable del área deportiva, lo expresó de forma sencilla y profunda:
«El campo y la pelota se convierten en un pequeño púlpito desde el cual podemos hablar de Dios, no solo con palabras, sino con nuestra actitud».

Valientes: Mucho más que un lema

Al mirar atrás, comprendemos que el mensaje «Valientes» no fue solo un lema, sino una invitación personal. Ser valientes es reconocer que no podemos ganar solos. Es rendir nuestro orgullo, nuestras fuerzas limitadas y nuestro amor imperfecto al único que puede darnos la verdadera victoria. Porque la victoria del cristiano no consiste en vencer por su propia capacidad, sino en rendirse completamente al amor de Jesús.

Gracias a cada participante, a los equipos, a los voluntarios y a quienes apoyaron el proyecto solidario. Este encuentro nos recordó que vale la pena vivir, servir y amar con valentía, sabiendo que, cuando nos rendimos a Cristo, Él pelea nuestras batallas y nos hace verdaderamente vencedores.

Autora: Isabel Rodríguez, secretaria de la Juventud Adventista Española (JAE). 

 

 

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Revista Adventista de España
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