La Iglesia Adventista de Zamora celebró en febrero de 2026 una Santa Cena (Cena del Señor) muy especial, en una jornada marcada por la reflexión, la consagración y el fortalecimiento espiritual de la congregación. Durante esta significativa ceremonia, cada hermano renovó sus votos bautismales, restauró su relación con Dios y reafirmó su compromiso de continuar llevando adelante la misión en la ciudad de Zamora.
El encuentro tuvo lugar en la Casa de Espiritualidad. Un hermoso e histórico espacio ubicado en el centro de la ciudad, que ofreció el entorno adecuado para el recogimiento y la solemnidad que caracteriza a esta conmemoración. La elección de este lugar contribuyó a crear una atmósfera especial, propicia para la introspección y la renovación.
Tres días de preparación
Previo a la celebración, la iglesia dedicó tres días de preparación. Durante este tiempo, los miembros dispusieron un ambiente centrado en la reflexión, el perdón y la reconciliación.
Estos días permitieron a los asistentes examinar su vida espiritual, restaurar relaciones y acercarse con un corazón dispuesto a la ceremonia principal. La preparación fue entendida como un paso fundamental para vivir plenamente el significado de la Cena del Señor.
La Santa Cena
La ceremonia estuvo acompañada de un ambiente profundamente bíblico. Para la ocasión se utilizaron vasos y jarras de barro utilizadas exclusivamente para este acto, reforzando el carácter especial del momento. Las mesas bajas, la iluminación tenue de las velas y las melodías hebreas ayudaron a evocar en la mente de los presentes lo que pudo haberse sentido en la cena junto a Jesús.
Uno de los aspectos más destacados fue el espíritu de servicio y compañerismo: un hermano servía al otro, reflejando unidad y humildad dentro de la congregación. El pan sin levadura y el vino elaborado con zumo puro de la uva fueron los emblemas centrales de la celebración. Estos elementos permitieron a todos recordar la pureza y el valor del sacrificio del Salvador, reforzando el sentido de fe y compromiso.
Así, la iglesia de Zamora vivió una Santa Cena marcada por la solemnidad, la comunión fraterna y la renovación espiritual. Los hermanos consolidaron su propósito de seguir desarrollando su misión en la ciudad.
Autor: John Marín, pastor de la Iglesia Adventista del Séptimo Día en España.












