El Coro Maranatha de la Iglesia Adventista del Séptimo Día de Terrassa vivió el sábado 28 de febrero de 2026, por la tarde, una jornada histórica. Salió a las calles de la ciudad para dar testimonio de Jesús. Lo que durante años fue un deseo compartido en reuniones y conversaciones finalmente se hizo realidad: abandonar los muros del templo para llevar Su mensaje en alabanzas, allí donde late la vida cotidiana de Terrassa.
Música que despierta conciencias
En estos tiempos de libertad, el coro asumió un compromiso claro: despertar conciencias a través de la música. Cada himno interpretado se concibió como una semilla de esperanza, capaz de tocar corazones en medio del bullicio urbano. No se trataba solo de cantar, sino de acercarse, de mirar a los ojos, de transmitir paz en medio del ruido urbano. Las plazas y calles se transformaron así en un espacio de encuentro espiritual, donde transeúntes se detenían, algunos con curiosidad, otros con emoción visible.
Las voces del Coro Maranatha, unidas en armonía, llenaron el ambiente de fe y alegría. Cada melodía hablaba del amor de Jesús, de su gracia y de la esperanza que ofrece incluso en tiempos inciertos. Para muchos, fue un acto sencillo; para los integrantes del coro, un gesto profundamente valiente: salir, exponerse y compartir públicamente aquello que da sentido a sus vidas.
Un paso de fe hacia la comunidad
Más que una presentación musical, esta iniciativa representó un verdadero paso de fe. Simbolizó apertura, misión y compromiso con la comunidad, llevando luz, consuelo y esperanza más allá de las paredes de la iglesia. El proyecto, largamente deseado, marcó un antes y un después para el coro, reafirmando su propósito de continuar acercándose a las personas donde viven, trabajan y sueñan.
«Fue una experiencia inolvidable, que nos recuerda la fuerza de la música como puente entre la fe y la vida cotidiana», concluyeron los miembros del coro. La jornada dejó claro que Terrassa ahora cuenta con un nuevo «espacio» de encuentro espiritual, abierto a todos los que deseen detenerse y escuchar.
Autor: Francisco Chia, corresponsal de revista.adventista.es de la Iglesia Adventista del Séptimo Día en Terrassa.










