CONCIERTO DEL CORO Y ORQUESTA DE LA IGLESIA DE JAÉN EN EL VIII CICLO SACRO DE LA CIUDAD
El pasado 20 de marzo, la ciudad de Jaén fue escenario de una velada musical memorable con motivo del concierto ofrecido por el Coro y Orquesta Harmonia de la Iglesia Adventista de Jaén. El evento tuvo lugar en la Iglesia Católica del Salvador, en el marco del VIII Ciclo Sacrum, una iniciativa cultural organizada por la Coral Aida que busca acercar la música sacra al público jiennense.
Bajo la dirección de Candy Vela, el grupo Harmonía presentó un programa estructurado como un verdadero recorrido espiritual, compuesto por diez piezas musicales que, en conjunto, transmitieron un mensaje completo. A través de cada interpretación, el Coro y Orquesta Harmonia fue desarrollando las grandes temáticas del evangelio: el amor de Dios como punto de partida, el plan de salvación como eje central, y la manifestación de su grandeza y sus milagros en la vida cotidiana.
El repertorio también puso de relieve la cercanía de Dios en la experiencia humana, mostrando cómo sostiene a cada persona en los momentos de dificultad y destacando la importancia de una fe viva y perseverante. Las letras y armonías recordaron al público que Él es roca firme, sustento constante y refugio seguro. Este hilo conductor fue elevando progresivamente la experiencia musical hacia una dimensión de esperanza, culminando con la promesa de la Tierra Nueva y la visión gloriosa de la nueva Jerusalén.
La respuesta del público fue extraordinaria. La iglesia se encontraba completamente llena. Entre los asistentes destacó la presencia del Alcalde de Jaén, que alabó con sus palabras el trabajo del grupo y cuya participación subraya el valor institucional y social del evento dentro de la agenda cultural de la ciudad.
Uno de los momentos más emotivos de la noche llegó al final del concierto, cuando ambos coros y orquestas —Harmonía y Aida— se unieron para interpretar dos piezas musicales conjuntas. Esta colaboración puso el broche de oro a la velada, simbolizando la unión a través de la música y dejando una profunda impresión en el público.
Sin duda, este concierto se consolida como uno de los momentos destacados del VIII Ciclo Sacrum, reafirmando el papel de la música como puente e instrumento en la difusión del mensaje.
Tras muchos meses de oración y ruego, una vez más Dios estuvo a nuestro lado, nos acompañó y dirigió. ¡¡¡Gloria sea dada siempre a Él!!!!


