La residencia adventista de ancianos Fundación Maranatha en Cardedeu celebró el 9 de diciembre de 2025 su tradicional Cena de Navidad. Un encuentro marcado por la alegría, la unidad y el agradecimiento hacia todo el equipo profesional que acompaña día a día a los residentes.
La Navidad es un tiempo de gratitud, alegría y reflexión sobre el amor que Dios nos regala a diario. Los trabajadores de la Residencia Maranatha de Cardedeu, tuvimos la bendición de vivir una celebración que nos recordó la importancia de la familia, la comunidad y el servicio desinteresado.
Durante la velada, trabajadores y responsables de la residencia compartieron risas, cantos y una mesa festiva que simbolizó el cierre de un año lleno de retos, dedicación y también de muchas bendiciones. El acto sirvió para reconocer públicamente el compromiso del personal, cuyo esfuerzo constante y cariño hacia los mayores convierte este centro en un verdadero hogar.
Nuestra cena de Navidad fue mucho más que compartir alimentos; fue un encuentro lleno de sonrisas, canciones, risas contagiosas y momentos que quedarán grabados en nuestros corazones.
Un «ministerio de amor»
La dirección de la residencia expresó un profundo agradecimiento por la labor de quienes cuidan con esmero a los abuelos que allí viven, destacando que su trabajo trasciende la profesionalidad para convertirse en un auténtico «ministerio de amor», inspirado en valores cristianos de servicio y compasión.
Se dio las gracias a cada profesional por cada gesto de paciencia, cada palabra amable, cada sonrisa y cada abrazo compartido a lo largo del año. Gracias por hacer sentir a nuestros abuelitos que son amados, valorados y cuidados con esmero. Su entrega no solo brinda bienestar físico, sino también consuelo, alegría y esperanza a quienes más lo necesitan.
En el mensaje compartido se elevó también un agradecimiento a Dios por el espíritu de entrega, incluso en las jornadas más exigentes.
Sirviendo con alegría y amor
Durante la celebración, reímos juntos, cantamos villancicos y disfrutamos de una deliciosa cena, pero lo más hermoso fue la conexión humana que se vivió.
Que esta Navidad fortalezca nuestro compromiso de seguir sirviendo con alegría y amor, recordando que cada pequeño gesto tiene un impacto eterno en la vida de quienes cuidamos.
La cena concluyó con un ambiente cálido y emotivo, dejando patente que la familia Maranatha sigue creciendo gracias al compromiso de quienes forman parte de su historia y contribuyen cada día a mejorar la vida de sus residentes.
«Cada uno, según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios». (1ª de Pedro 4:10).
Autora: Maritza Castro Segura, contable de la residencia adventista de ancianos Fundación Maranatha en Cardedeu.







